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Las vírgenes suicidas: Jeffrey Eugenides

las v√≠rgenes suicidas - Rese√Īa del libro

Portada del libro de las v√≠rgenes suicidas Las v√≠rgenes suicidas¬†es un libro sobre el deseo que no quiere satisfacerse. Digo. Y aunque¬†Eugenides¬†se empe√Īe en dar teor√≠as y en escribir esos dos p√°rrafos finales que afean todo el resto de su sintaxis gloriosa (porque¬†Eugenides enga√Īa, parece pop pero es un peque√Īo rompecacharros sagrados disfrazado), creo que miente y sabe perfectamente todo eso que no dice.

Piensen en vírgenes, de ésas de escayola o de papel. Lejanas. Nimbadas. Protegidas de las manos del fervoroso creyente por pedestales o rejas con pinchos. Así las Lisbon.

Ni siquiera hubiese hecho falta que las encerrara su madre en casa para levantar muros: el muro que las aleja de la realidad es el deseo de los otros que las miran de lejos, las esp√≠an y las atesoran, las conocen y las saben, las coleccionan como mu√Īecas de porcelana pero nunca jam√°s piensan en acercarse y tocarlas. Las Lisbon se matan de deseos insatisfechos que no pueden ejercer a cuenta de una madre autoritaria y religiosa (nada m√°s carcelario que una vida mutilada por la represi√≥n moral) y de los deseos de los otros, que las asfixia en su altar.

Las v√≠rgenes suicidas¬†tambi√©n es un libro de amor colectivo, de ese amor enso√Īador y asfixiante y sin resoluci√≥n que s√≥lo se siente en la adolescencia. O el canto del cisne de unos se√Īores gordos y calvos que recuerdan la erecci√≥n de sus mitos sobre las muchachas y su arrepentimiento, lejano y d√©bil, por no haberse acercado lo suficiente.

Aunque para eso están las muchachas erigibles en mitos, para no acercarse a ellas, para a veces pasar a cámara lenta en el recuerdo los momentos en los que nos pasaron al lado o nos miraron o dijeron nuestro nombre. Las muchachas mitificadas siempre desaparecen de nuestra vida porque es imposible que las incluyamos en ella para que así sigan siendo míticas y extraordinarias; así es en Las vírgenes suicidas, se desincluyen y desaparecen tanto las muchachas que terminan suicidándose.

El √ļnico momento en el que se vuelven humanas y bajan al baile, dice¬†Eugenides¬†que¬†we¬†squeezed the pulp of their bodies and inhaled the perfume of their exertion (exprimimos la pulpa de sus cuerpos e inhalamos el perfume de su esfuerzo, les traduzco yo y de paso les digo que Eugenides traducido al espa√Īol por Roser Verdaguer es un dolor y otro dolor) y es por esa misma carnalidad que luego se quedan transidas y mustias y castigadas. ¬ŅPor qu√© nadie las saca del encierro? Porque nadie quiere volver a pasar por una noche as√≠, cerca de sus diosas, cerca de sus sue√Īos, enfrentados con su deseo; ese deseo que ser√≠a tan f√°cil satisfacer con una llamada telef√≥nica o un timbrazo o una piedrita tirada a la ventana. Eugenides dice algo as√≠ como: nos llevaron hasta all√≠ para hacernos saber que nunca las hab√≠amos conocido. Y yo a√Īado: para hacernos saber que s√≥lo las hab√≠amos deseado para no tenerlas.

El narrador coral es una de las muchas cosas maravillosas de este libro (mi se√Īor favorito de todos es¬†Joe Hill Conley y no ese Ganimedes moderno, Trip Fontaine); coral porque es efectivamente un coro griego que glosa y luego narra el asesinato ritual; un coro vecinal, con sus casas de familia y sus olores identificados (cada uno conoce las alegr√≠as y miserias y el caj√≥n de las galletas de sus vecinos), sus abuelos emigrantes y sus padres retornados de la guerra, lo que yo llamo retrato de domesticidades pintorescas que es otra de las muchas cosas maravillosas de este libro, aunque mi favorita, ya lo he dicho, sea la sintaxis masticable de Eugenides fabricadora de im√°genes repentinas y, perd√≥n por el adjetivo, cegadoras.

las v√≠rgenes suicidas - Rese√Īa del libro

M√°s all√° del libro:

Eugenides es uno de esos escritores que publica un libro por d√©cada. Eugenides es uno de esos escritores norteamericanos sin los que ser√≠a inconcebible la novela americana. Eugenides es calvo, hijo o nieto de emigrantes. Vivi√≥ en Berl√≠n, habla siempre de Detroit, tiene aspecto de se√Īor pulcro y ordenado pero su prosa es toda hermos√≠simas flores de artificio. Lean Middlesex¬†y¬†The marriage plot¬†antes de que yo se los destroce aqu√≠.

Citas: Girls forbidden to dance would only attract husbands with bad complexions and sunken chests.
We knew, finally, that the girls were really women in disguise, that they understood love and even death, and that our job was merely to create the noise that seemed to fascinate them.

Las vírgenes suicidas: Jeffrey Eugenides
Las vírgenes suicidas: Jeffrey Eugenides 1

Las v√≠rgenes suicidas¬†es un libro sobre el deseo que no quiere satisfacerse. Digo. Y aunque¬†Eugenides¬†se empe√Īe en dar teor√≠as y en escribir esos dos p√°rra

Puntuación del editor:
4