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Paradiso: José Lezama Lima

Paradiso José Lezama

Paradiso José Lezama

Tal vez el paladar moderno no est√© entrenado para¬†Paradiso; me pregunto: los que se han acostumbrado a alimentarse de precongelados y comida preparada por m√°quinas ajenas sin manos, ¬Ņqu√© entender√°n de sonsacarle la vida a una palo de canela?

Leer¬†Paradiso¬†es como ir de submarinismo ling√ľ√≠stico, como hacer inmersi√≥n en un idioma extranjero y extra√Īo, un ahogo de corrientes por arriba por abajo y por los lados, pero qu√© gusto a ratos dejarse asfixiar por las frases y las maneras de¬†Lezama Lima. Ahora, os advierto de que es agotador y desgastante, como atiborrarse de tocinos de cielo con chantilly y faisanes rellenos de faisanes, o como precisamente ahogarse.

Yo, que me abrazo como un pulpo a la falta de rigor y a los goces abigarrados, fui bastante feliz leyendo¬†Paradiso¬†la semana pasada a la orilla del oc√©ano y en las salas de espera de los m√©dicos, aunque a veces resopl√© y me salt√© las paginitas en las que hablan del Quijote y de Gide. Se tarda, eh. Hay que aceptar el reto o m√°s bien el rito.¬†Paradiso¬†se lee de a cachos y frase a frase y de vez en cuando hay que alejarse un rato del libro a tomar aire, y ah√≠ te sientes como si te acabaras de bajar de un barco, tambaleante y nost√°lgico de la atm√≥sfera artificial y del mundo privado y moment√°neo marino que es el √°mbito de esa casa de los Cem√≠ Olaya (y cuando digo casa quiero decir universo) pero tambi√©n bastante aliviado; porque¬†Paradiso¬†es un himno hipn√≥tico y es necesario de cuando en vez sacudirse de su encantamiento ponzo√Īoso.

Para m√≠ lo mejor son las partes en las que se habla de cocina, como la cena que prepara la abuela Augusta en el cap√≠tulo s√©ptimo en honor a Leticia y Santurce (sopa de pl√°tano y tapioca, souffl√© de mariscos, ensalada de remolacha y esp√°rragos, un pavo relleno de almendras y ciruelas, crema helada de pi√Īa y coco) o las famosas natillas del primer cap√≠tulo y ese fabuloso cocinero peleador, Juan Izquierdo; la figura del coronel energ√©tico,¬†figura tit√°nica y crioll√≠sima¬†que¬†buscaba el peligro en lo m√°s dif√≠cil,¬†ausencia tan latidora y creciente¬†en todo el libro y a quien me hubiese gustado haber conocido; la aparici√≥n de Oppiano Licario en su lecho de muerte; las descripciones reptantes de los ataques de asma de Jos√© Cem√≠; la muerte del violinista Andresito; los cuartetos que ponen en la radio despu√©s de los op√≠paros almuerzos criollos;¬†le digo al amanecer que venga pasito a paso, con su vestido de raso acabado de coser; los nombres.

Y para siempre incorporo al l√©xico de mi casa estas cuatro expresiones:¬†¬Ņte das por zamalatruqui?, silencio de comodoro obeso, estar m√°s contento que cabra en brisa¬†ynunca vend√≠ aguacates.¬†Cosas repugnantes: el fibroma de 17 libras pegado al coraz√≥n de Rialta Olaya, la insoportable carta al estilo aliteraci√≥n Raymond Roussel del t√≠o Alberto, los tejemanejes de Foci√≥n para no acostarse con su mujer (la convence de que se embarazar√° a trav√©s de la corriente del agua de la ba√Īera compartida) y acostarse con muchachuelos, la historia tremebunda de Godofredo el Diablo. Y en la zona de nadie dejamos los poemas dedicados a Jos√© Cem√≠ que escriben Fronesis y Licario.¬†Advertencias: el cap√≠tulo IX es infumable y el perro que acompa√Īaba a Robespierre en Arras se llamaba Brown.

M√°s all√° del libro:
Lezama Lima¬†sale en mi cabeza con puro, terno y con un sombrero flexible. Qui√©n no ha llegado a √©l despu√©s de leer el¬†Para llegar a Lezama Lima de Cort√°zar¬†(pobre santo, para lo que nos ha quedado). Si sois de √©sos a los que les gusta el fango acad√©mico, las facultades de letras de ambos lados del oc√©ano se abren las carnes por las tesis y tesinas sobre¬†Lezama Lima. Si sois de √©sos a los que les gusta el fango acad√©mico, por favor no volv√°is por aqu√≠. Para los dem√°s, os dejo ese soneto suyo tan hermoso y tan citado que empieza¬†ah, que t√ļ escapes en el instante en que ya hab√≠as alcanzado tu definici√≥n mejor¬†(que es algo que le he dicho yo a un se√Īor no hace mucho) y este libro catedral, tributo y diversi√≥n construido con respeto y amor verdadero de¬†Iv√°n Gonz√°lez Cruz.

Citas: Eso me asusta como si le pusieran una inyección antirrábica al canario o como si llevasen los caracoles al establo para que adquiriesen una coloración charteuse.

La grandeza del hombre consiste en que puede asimilar lo que le es desconocido.

Rese√Īa del libro

paradiso José LezamaTítulo: Paradiso

Autor: José Lezama Lima

País: Cuba

Género: Novela

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Paradiso: José Lezama Lima
Paradiso: José Lezama Lima 1

Tal vez el paladar moderno no esté entrenado para Paradiso; me pregunto: los que se han acostumbrado a alimentarse de precongelados y comida preparada por

Puntuación del editor:
4