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Cerca del corazón salvaje. Clarice Lispector

Cerca del corazón salvaje. Clarice Lispector 1

Cerca del coraz√≥n salvaje. Clarice LispectorHay escritores que usan la palabra como una mampara para separar al que lee de lo que lee, como si el libro fuera un taxi de Londres o Montevideo. El conductor y el pasajero indudablemente se dirigen al mismo sitio, pero el conductor,¬†mientras te muestra la nuca y te concede a veces escueta la voz (que te llega reverberada y submarina a trav√©s de la mampara), te lleva por una ciudad que entrevista a r√°fagas desde las ventanillas de atr√°s te parece secreta y s√≥lo suya.¬†Clarice Lispector, adem√°s de conducirte en silencio y mir√°ndote de vez en cuando por el retrovisor con ojos de esfinge desde dentro de su esfera solitaria por una ciudad tumultuosa de su propiedad exclusiva (gran temporal atravesado a rachas por soles cegadores,¬†como la juventud de¬†Beaudelaire)¬†por la que ella conduce dolida pero fiera como un animalito herido, luego, cuando menos te lo esperas, se esconde en el maletero y tienes que seguir conduciendo t√ļ a ciegas por la ciudad de ella.

Cerca del coraz√≥n salvaje¬†es una gestaci√≥n larga pero feliz con su dolor¬†que parece a punto de acabar reventando al ser que lleva dentro en estallido en cualquier momento pero no. Un ser que siempre fue peligroso y libre y contra el mundo: Juana, la extra√Īa para todos, incluso para el padre (lo que m√°s me gusta del libro, la vida de Juana ni√Īa con su padre, y lo √ļnico que recordaba de la otra vez que le√≠¬†Cerca del coraz√≥n salvaje, hace unos trece a√Īos).

Juana es¬†una v√≠bora solitaria. Las relaciones que mantiene consigo misma nada tienen que ver las relaciones que mantiene con los otros.¬†Juana lo vive todo por dentro y a solas, cada contacto con los dem√°s es siempre un conflicto, sobre todo con las otras mujeres, a las que teme y reverencia a partes iguales porque son fuertes y ciertas y divinas materias-primas. Para Juana las otras mujeres siempre son la otra. Ah, Electra.¬†La piedad es mi forma de amor. De odio y de comunicaci√≥n, dice. Juana, que ni siquiera sabe qu√© hacer consigo misma, cree que prefiere estar sola. Los dem√°s le roban toda su capacidad de sentir, dice. La presencia de los dem√°s¬†la priva de libertad, dice. Y¬†Juana quiere su libertad,¬†esa extra√Īa libertad que hab√≠a sido su maldici√≥n,¬†sab√≠a que de ah√≠ ven√≠a su vida y sus momentos de gloria y que de ah√≠ ven√≠a la creaci√≥n de cada instante futuro, pero en el fondo, lo √ļnico que quiere Juana¬†es una madre, y lo √ļnico que tiene es miedo.

El argumento de¬†Cerca del coraz√≥n salvaje, desprovisto del verbo de¬†Clarice Lispector, la mujer de la voz,¬†es vulgar: mujer rara se casa con hombre que queda rendido por lo que √©l cree misterio hasta que se cansa del hermetismo de su rara esposa y se vuelve con su novia de antes, una amante d√≥cil y aburrida a la que deja embarazada. Clarice Lispector va hablando,¬†la respuesta, no le importa demasiado. Lo que vale es que la pregunta sea aceptada, que pueda existir, como si se buceara a s√≠ misma por dentro. No hay aventuras piratas ni islas con tesoros exteriores en¬†Cerca del coraz√≥n salvaje, todo se pasa por dentro de la b√ļsqueda, por dentro de la¬†inteligencia de las cosas ciegas, del poder de la piedra que al caer empuja a otra que va a caer en el mar y mata un pez.

En este libro hay que zambullirse como en un mar lleno de algas, a veces agota tanto pensamiento sutil y tanta telara√Īa m√≠stica, tanto verde pegajoso, tanta pesadumbre. Cuando sales te llevas la impresi√≥n de haberle estado hurgando a alguien las tripas, tarea insana, aunque a qui√©n no le gusta husmear en lo privado. Como dice Basilio Losada en la excelente introducci√≥n a su excelente traducci√≥n de¬†Cerca del coraz√≥n salvaje: ¬ęClarice es la procura acuciante de una identidad, la lengua como medio para penetrar en una realidad que, en el fondo, apenas siente como suya, pero que ama y sabe, oscuramente, que es la √ļnica que le es dada.¬Ľ

Cerca del corazón salvaje. Clarice Lispector

Por fuera del libro: Rese√Īa de Cerca del coraz√≥n salvaje. Clarice Lispector

 

Clarice Lispector, la mujer que dijo¬†¬ęCuando no escribo estoy muerta¬Ľ, public√≥¬†Cerca del coraz√≥n salvaje¬†con 24 a√Īos, en 1944, a la misma edad que¬†Carmen Laforet¬†escribi√≥ Nada y Carson McCullers¬†El coraz√≥n es un cazador solitario. Sus padres fueron jud√≠os ucranianos emigrados a Recife, el nordeste brasile√Īo, donde ella se cri√≥. Su madre muri√≥ de s√≠filis cuando ella ten√≠a s√≥lo nueve a√Īos, y su padre, su hermana y ella se fueron a vivir a R√≠o. Se cas√≥ muy pronto, con un diplom√°tico compa√Īero suyo de la carrera de Derecho, con el que vivi√≥ en Inglaterra, Estados Unidos y Suiza hasta su separaci√≥n, cuando Clarice volvi√≥ a Brasil con sus dos hijos, y abandon√≥ los exilios extranjeros por su exilio interior.

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Cerca del corazón salvaje (Biblioteca Clarice Lispector)
  • Clarice Lispector
  • Editor: Siruela
  • Edici√≥n no. 2 (10/11/2018)
  • Tapa blanda: 188 p√°ginas

 

Entrevista a Clarice Lispector de María Esther Gilio

S√© lo que quiero: una mujer fea y limpia, con senos grandes, que me diga: ¬Ņqu√© es eso de andar inventando cosas?, nada de dramas, ¬°venga aqu√≠ inmediatamente! ‚Äďy me d√© un ba√Īo tibio, me ponga un camis√≥n blanco de lino, trence mi cabello y me meta en la cama, muy enfadada, diciendo: ¬Ņqu√© es eso?, andar por ah√≠ sola, comiendo fuera de horas, que hasta va a coger una enfermedad, d√©jese de inventar tragedias, piense que es grande y buena la vida, t√≥mese esa taza de caldo caliente. Me alza la cabeza con la mano, me cubre con una s√°bana grande, aparta algunos mechones de mi frente ya blanca y fresca, y me dice, antes de que yo me duerma mansamente: va a ver qu√© pronto engorda esa carita, olvide tonter√≠as y qu√©dese ah√≠, como una ni√Īa buena. Alguien que me recoja como un perro humilde, que me abra la puerta, me rega√Īe, me alimente, me quiera severamente como a un perro, eso es lo que quiero, como a un perro, como a un hijo.

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Cerca del corazón salvaje. Clarice Lispector 2

Hay escritores que usan la palabra como una mampara para separar al que lee de lo que lee, como si el libro fuera un taxi de Londres o Montevideo. El condu

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4