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Ashenden o el agente secreto. W. Somerset Maugham

Los mejores libros policíacos

Citas: Fact is a poor story-teller.

In my youth I was always taught that you should take a woman by the waist and a bottle by the neck. 

R. was a soldier and regarded introspection as unhealthy, un-English, and unpatriotic. 

To drink a glass of sherry when you can get a dry Martini is like taking a stage-coach when you can trayel by the Orient Express. 

Ashenden o el agente secreto. W. Somerset MaughamDicen que¬†Ashenden o el agente secreto¬†fue el primer libro de esp√≠as modernos que se escribi√≥ jam√°s.¬†Somerset Maugham¬†lo public√≥ en 1928, con historias al parecer recreadas de las cosas en las que anduvo cuando √©l mismo fuera un esp√≠a durante la 1¬™ Guerra Mundial, despu√©s de conducir ambulancias en el frente como Dashiell Hammett o Ernest Hemingway. A Ashenden, el primer agente sofisticado, el primer esp√≠a con voz y traje de tweed de la historia,¬†no le mueven ni el af√°n de aventura ni la pasi√≥n patri√≥tica sino una especie de mal de Montano o de hambre de jugador de ajedrez que le achaca en alg√ļn momento el coronel R. por ver c√≥mo se comportan las fichitas;¬†Ashenden¬†es¬†ese hombre que se mide el car√°cter por su comportamiento en la ba√Īera cuando empieza a enfri√°rsele el agua y no por su impasibilidad en mitad del estallido de la revoluci√≥n rusa.¬†En un tiempo en el que los caballeros sab√≠an distinguir un puro habano de un puro filipino, en el que el dry martini a√ļn se consideraba una costumbre b√°rbara, cuando San Petersburgo pasaba de llamarse Petrogrado a Leningrado, los alemanes y los franceses eran ac√©rrimos enemigos y se cenaba de esm√≥quin, un extravagante coronel del servicio secreto llamado R. le propone a un escritor llamado¬†Ashenden¬†que ya que anda pase√°ndose por Suiza y sus aleda√Īos, por qu√© no hace unos trabajitos patri√≥ticos y maneja a unos agentes infiltrados, recoge sus informes y les paga sus honorarios, todo muy burocr√°tico. Luego las misiones se van complicando y Ashenden se ve envuelto en historias con Mata-Haris provincianas, traidores fusilados al amanecer, un mexicano pintoresco, una revolucionaria rusa obsesionada con los huevos revueltos, un viajante de Pennsylvania que viaja en el Transiberiano obsesionado con su ropa interior, un embajador con pasado circense‚Ķ pero ya lo le√©is vosotros. Una de las cosas mejores del libro son los di√°logos de Ashenden y R., porque los circunloquios que Somerset Maugham pone en boca de su esp√≠a sobre la novela moderna o la vanidad herida adolecen adolecen, ¬Ņde qu√©?, aunque su manera de contar sea lineal y nada rebuscada, sin quiebre, lo √ļnico que se permite Maugham de festivo es el vocabulario. Pero la forma en la que se fija en cierto tipo de detalles es admirable (¬Ņcu√°ntos se√Īores miran el dibujo del papel de la pared o de qu√© manera est√°n colocadas las flores en el florero?): Maugham es un observador incre√≠blemente perspicaz del comportamiento de los otros, del color de los muebles y de los sombreros ajenos. Aqu√≠ os dejo dos dialoguitos que me divierten mucho:

‚ÄĒSe lo conoce como el Mexicano Calvo.
‚ÄĒ¬ŅPor qu√©?
‚ÄĒPorque es calvo y mexicano.

‚ÄĒ¬ŅLe gustan los macarrones?
‚ÄĒDe todas las cosas sencillas la √ļnica que podr√≠a comer un d√≠a s√≠ y otro tambi√©n, no s√≥lo sin disgusto sino con el¬†entusiasmo¬†de un apetito al que no le afecte el¬†exceso, son los macarrones.
‚ÄĒMe alegro, porque quiero que baje usted a Italia.

Por fuera del libro:

Somerset Maugham, al que por muchas fotos suyas que vea siempre me imagino como el¬†Waldo Lydecker de Laura,¬†empez√≥ siendo un escritor de √©xito en los a√Īos 20, conocido sobre todo por sus obras de teatro, y luego sigui√≥ siendo otras cosas: el escritor mejor pagado en los a√Īos 30 y due√Īo de una villa en la Riviera por donde pasaba lo m√°s granado de alguna intelligentsia, el escritor de viajes por las √ļltimas colonias brit√°nicas y adaptador de su propia obra para Hollywood en los a√Īos 40, un esc√°ndalo cuando public√≥ sus memorias en los 60. Para m√≠ siempre ser√° el autor de unos cuentos que me parec√≠an espl√©ndidos sobre los Mares del Sur y el Mar de China cuando los le√≠ por primera vez en mi adolescencia (de cuando en vez les echo una ojeada, leedlos, no se√°is, aqu√≠ os dejo¬†El Rojo, que aunque no sea ninguna obra maestra a m√≠ me revolc√≥ los quince a√Īos) o de Al filo de la navaja, que luego ser√≠a una pel√≠cula en la que Tyrone Power dejaba todo para irse a la India bajo la mirada hermos√≠sima y reacia de Gene Tierney, s√≠, Laura.
Hablando de películas, Hitchcock hizo un The secret agent que tiene poco que ver con el Ashenden de Somerset Maugham pero que vale la pena ver más que nada por las payasadas de Peter Lorre haciendo de General Huerta alias el Mexicano Calvo.