Zama. Antonio Di Benedetto

Zama. Antonio di Benedetto

Citas: Ahí estábamos, por irnos y no.

Me pregunté, no por qué vivía, sino por qué había vivido. Supuse que por la espera y quise saber si aún esperaba algo. Me pareció que sí.

Yo, en medio de toda la tierra de un Continente, que me resultaba invisible, aunque lo sentía en torno, como un paraíso desolado y excesivamente inmenso para mis piernas. Para nadie existía América, sino para mí; pero no existía sino en mis necesidades, en mis deseos y en mis temores.

Zama es otra novela sobre la espera. Digo otra porque de gente que espera y mientras espera no hace otra cosa que criar su propio cadáver está la literatura llena. Diego de Zama se hilvana a su sino absurdo tan inhábilmente como K., el de El castillo de Kafka. Ustedes me disculparán el atrevimiento, pero castillo en checo es Zamak, y yo no creo en las casualidades, menos cuando Zama anda tan enredado y sin poder acceder a los poderes que lo saquen de su estancamiento como el otro. Pero la de K. es otra historia y otro libro y otro personaje enamorado del muro contra el que se da chocazos en vez de darse media vuelta y dedicarse a otra cosa mariposa, y ahora somos Diego de Zama y estamos en el Paraguay, en el siglo XVIII, esperando barcos que no llegan, nombramientos que se retrasan, sueldos que no se pagan, mujeres hermosas que no se dejan amar o mejor dicho toquetear, esperando que nos nazcan unas ganas de vivir o de embarcarnos y cruzar el territorio que nos separa de alguna consecución.
Zama es la historia de un señor al que le gusta quedarse a la deriva, que espera que lo vengan a sacar de su ensimismamiento y su podredumbre (eso no pasa casi nunca a no ser que uno sea Telémaco) y adopta ese mimetismo que como él dice es la defensa de las bestias. Zama se volvería polvo o nube o cadáver de mono o tardecita en el patio hasta desaparecer mientras se revuelve en el horror del absurdo y de las ganas de no ocuparse de nada y echarse a morir y descansar para siempre en el acogedor y dilatado silencio. Pero todo se le queda siempre en lo imaginario o en lo irresoluto o en la ruina. Apuesta a las carreras de caballos y lo pierde todo; para recuperar algo de lo perdido vende su caballo y su caballo gana todas las carreras en las que él no apuesta porque no le tiene confianza, un poco así como el caballito de su alma y de su vida. Zama va de desaparición en desaparición, hasta que ya no le queda nada por desaparecer y entonces. Entonces leeros el libro. Hay una edición baratísima si vivís en Argentina, la de la biblioteca de clásicos elegidos por Piglia (la introducción de Saer os la podéis saltar) y sí vivís en España la de Alfaguara antigua aún rueda por las librerías de viejo. Si no, la tenéis publicada a precios sushi por Adriana Hidalgo y por El Aleph.
Lo que más me gusta del libro: el Paraguay de fondo y la forma de escribir de Di Benedetto que es seca y urgente y precisa y, cuando se deja, luz de vela bailarina tras la ventana.

Por fuera del libro:
Antonio Di Benedetto se encerró durante casi un mes (sus vacaciones del periódico) en una casa vacía para escribir Zama, que se publicó en el 56. Los militares lo encerrarían veinte años más tarde durante un año y medio, y entre tortura y tortura, le escribía a una amiga, en forma de sueños contados por carta, los cuentos de AbsurdosCon el adelanto que le dio su editor cuando salió de la cárcel dejó el periódico y se exilió un rato en España y otros ratos en otros lados. Si podéis, leeros Los suicidas, Caballo en el salitral y en general todos sus cuentos, porque Di Benedetto ocupa junto con Silvina Ocampo y Macedonio Fernández el podio de mis escritores argentinos fuera del tiesto predilectos.

Zama

Una referencia bonita

Trocitos de libro:

—Yo era un tenaz fumador. Una noche quedé dormido con un tabaco en la boca. Desperté con miedo de despertar. Parece que lo sabía: me había nacido un ala de murciélago. Con repugnancia, en la oscuridad busqué mi cuchillo mayor. Me la corté. Caída, a la luz del día, era una mujer morena y yo decía que la amaba. Me llevaron a prisión.

Europa, nieve, mujeres aseadas porque no transpiran con exceso y habitan casas pulidas donde ningún piso es de tierra. Cuerpos sin ropas en aposentos caldeados, con lumbre y alfombras. Rusia, las princesas… Y yo ahí, sin unos labios para mis labios, en un país que infinidad de francesas y de rusas, que infinidad de personas en el mundo jamás oyeron mentar; yo ahí, consumido por la necesidad de amar, sin que millones y millones de mujeres y de hombres como yo pudiesen imaginar que yo vivía, que había un tal Diego de Zama, o un hombre sin nombre con unas manos poderosas para capturar la cabeza de una muchacha y morderla hasta hacerle sangre.

 

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8 respuestas a Zama. Antonio Di Benedetto

  1. Uno que pasa dijo:

    Excelente trilogía de escritores argentinos. Agregaría a Juan Jacobo Bajarlía, que estaba bastante loco y era muy lúcido.

  2. Pingback: Canes 2015: Rumors I (M-N)

  3. es un libro estra ordinario y me encanra todos lo libros de ANTONIO DI BENEDETTO ERA UN GRAN ESCRITOR

  4. Osvaldo Juan Magistris dijo:

    Acabo de ver un reportaje que le hizo la televisión española. Un Antonio Di Benedetto atildado, de excelente dicción, bien sentado, bien ubicado, hasta diría , las tres cuarta parte de la nota. A partir de ahí, empezó a moverse, cambiando la posición de quieto a inquieto y apoyando su codo en el escritorio que estaba a su lado y su mano en el mentón, hasta me pareció, levemente, surgir un leve bostezo. Saliendo de lo visual, sentí durante la nota una indudable paz que hizo no importar el tiempo transcurrido. El final fué con respuesta a…”cual de todos los libros escritos por usted es el mejor”, déjemelo pensar ! Brillante !!! Como cierre comento que está ya incluído en mi mente comprar Zama.

  5. Mayra Hernandez dijo:

    Alguien sabe si Zama esta en pdf?
    Saludos.

  6. Guillermo Capece dijo:

    Tengo a mano, hace tiempo, a Zama, esperando.
    Hoy me lanzaré a leerlo, sin duda.

  7. Elgranmarcos dijo:

    Di Benedetto gusta o no. Cuando te atrapa hace de ti un devoto: entonces tu dices, con toda razón, que es uno de los grandes escritores en lengua española.
    Su extraordinaria economia de palabra, a la vez compleja y sintética, lo convienten para mi en uns especie de thelonius monk.
    De cuentos magistrales para una antologia universal como «Aballay», «Caballo en el salitral» o «El juicio de Dios» , otra de sus novelas es igualmente genial: «El silenciero».

  8. alicia benitez dijo:

    Acabo de ver el mísmo reportaje que comenta Magistris, no observé tan detalladamente la incomodidad del entrevistado y sí la originalidad de sus respuestas y la forma de sus relatos…..había cierta incomodidad como suele acontecer en las entrevistas ,creo.Tambien quiesiera si esta en PDF Zama.Algo leí sobre el libro…sólo un apunte, el final impecable !!!!

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