Ya no pisa la tierra tu rey. Cristina Sánchez-Andrade

Ya no pisa la tierra tu rey_Cristina Sanchez-Andrade

Citas: Yo estoy bien aquí. He inventado una manera cómoda de morirme sin estar muerto.

El que pasa por la vida buscando reyes perdidos y estudiando los elefantes sin acordarse de tener hijos es un completo inútil.

Vivir significa ser esclavo de tener que deshacerse continuamente de algo que en uno quiere morir.

¡Todo lo que has estudiado y todavía ignoras cuán fácil es ser feliz con un corazón superficial!

Otro libro de Cristina Sánchez-Andrade, otro cuento perverso con sus maneras peculiares de contar, con su trastoque de canción infantil trastornada. Los libros de la Sánchez-Andrade parecen esos cajones de tesoros que resultan incomprensibles para los que están fueran del círculo de su poesía privada: es igual de hermoso el cadáver de una rana que una sortija o una hoja putrefacta o un acerico de satén. Ya no pisa la tierra tu rey es una cajita llena de gente que no quiere vivir y se encierra en lugares varios: en el teclado de un clavecín, en un hórreo, debajo de una capucha que es lo mismo que decir dentro de un misterio, en las faldas de su inutilidad, en la identidad colectiva, en las buenas artes para la cocina, en un viaje antiguo, entre los arbustos haciendo bolas de papel; personas que no quieren que las arrojen de este tibio paraíso en el que no existe la decisión, ni la responsabilidad, ni el grave problema que conlleva el ser. Eso sí, todos estrafalarios: un marqués memo que galopa buscando la cosquilla de la libertad y huyendo del negocio familiar de importación de tejidos y que cada jueves trota, trota hacia el convento en busca de las novicias; un criado que lo despierta a tortazos; veintitantas monjitas que son una sola monja untadas con perversidades infantiles; un fraile con pasado de doctor Livingstone que ha visto llorar a los elefantes; una abadesa Violante que colecciona limones y espinas de pescado; y. Esto no importa que no os lo cuente porque lo vais a leer; lo único que yo podría decir es que las que observan cómo viven los demás a través de su ventanuco tapiado, después de quitar los clavos con los dientes, son las que más viven. Qué difícil que es existir, che. Me he quedado pensando en esto: Toda una vida escondiéndose de la que en realidad es. Ni guapa ni fea. Sin pústulas ni bubas, y los tejados deshabitados de pájaros. Corriente. Y en esto: ¿Qué motivo les lleva a esconderse, ¿qué es lo que les empuja a codiciar esa no-existencia? Y en esto: Resulta incomprensible: nosotras que morimos por vivir, por salir de este encierro que nos aplasta y nos tritura, que, para soportar el día a día, nos tenemos que fabricar un mundo (una ventana, pequeña y sin balcón) y hasta una identidad, que somos parásitos de otros, de sus quehaceres, que en el fondo pedimos a gritos que nos arrojen de nosotras mismas para ser alguien, y él, que vive para morir… que decide secarse como una mazorca de maíz, que decide destruirlo todo. A quién no le dan ganas a veces de encerrarse y de que le traigan tres veces al día la comida y unos periódicos para entretenerse. Y quién no lo hace, en realidad, quién no se tapa la existencia con cualquier tapa de cubo metafórica. A lo mejor hay que morirse un rato para poder existir mejor luego. O a lo mejor tampoco importa tanto.

Por fuera del libro:
Cristina Sánchez-Andrade cambia de editorial a cada libro. Ha pasado por Siruela, Anagrama, Lengua de trapo, Roca, RBA y Trama. Por qué, señores editores, por qué, yo me lo pregunto. ¿Vende poco? ¿O la autora está obsesionada con que cada uno de sus libros tenga portada y tamaño distinto, para que le queden pintorescos en la estantería?

Ya no pisa la tierra tu rey (cachitos)

Una referencia bonita

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