Ultramarina. Malcolm Lowry

Ultramarina_Malcolm LowryCitas: No existe peor tristeza que la que pasa definitivamente.

El deseo de escribir es una enfermedad como otra cualquiera.

Todas las verdades aguardan en todas las cosas.

Mi peregrinaje en viajes interminables por todo el mundo sin apenas verlo; cada país del que me he visto obligado a emigrar me ha abierto una herida en el corazón. ¿Es  de extrañar que me sienta humillado, tan vagabundo y exiliado como el barco?

Ultramarina cuenta la historia de niño bonito que se embarca en un buque de carga por capricho y quiere ganarse el respeto de los marineros curtidos mediante el extraño método de hacerlo todo mal. Ultramarina es el imprescindible en la vida capítulo 6 de Bajo el volcán, expandido pero en peor. Malcolm Lowry deja claro que antes de evolucionar o más bien antes de terminar de autodestruirse hasta ser el Malcolm Lowry que escribió su único libro verdadero, siempre fue Malcolm Lowry: helo aquí en su crisálida-verborrea interna de borracho confuso y perdido en la inmensidad del mundo, en este caso, en la inmensidad del océano y de sus puertos sucesivos. Ultramarina cuenta 48 horas de la vida marinera de Dana Hilliot, trasunto del mismo Lowry, aunque en vez del ukelele Hilliot toque la guitarra; dos días de escuchar la cháchara interior de Hilliot, sus borracheras, de verlo sacar brillo al barco, de asistir a los diálogos marineros de sus compañeros.
El mundo aparte del mundo que es un barco en el vapor Oedipus Tyrannus tiene como siempre en todos los barcos sus marineros que han estado en todos los puertos, todos los puertos que son iguales, todas las ciudades que son iguales, menos el Congo Belga que al parecer sí que era el verdadero infierno (Todas las ciudades portuarias se parecen un poco a Hamburgo, o a Londres, o a Liverpool. Todos los sitios son iguales. Se parecen. A Saigón. A Trebizond. A Samarkanda. Santos y Paraguay, San Francisco, Florianápolis, Porto Alegre). Aunque hay que visitar todos los sitios para poder saber que, efectivamente, son todos lo mismo. A Hilliot se le esfuma el ansia de descubrir a las seis semanas de embarcado, le parecen iguales ya todos los puertos, puertos en los que ni siquiera pone un pie, porque se queda en el barco: le ha prometido a su novia que permanecerá casto (parece que en las ciudades lo único que pueden hacer los marineros es andar por las tabernas y los prostíbulos). O sea, que Hilliot pierde el entusiasmo casi antes de haberlo estrenado. Ni Lowry ni Hilliot tendrá ocasión de saber lo que es andar por los mares porque ninguno tiene vocación verdadera de marino, sólo de infierno (Un tipo que embarca para divertirse iría al infierno para pasar el rato). Lowry quiere hacernos pensar que la travesía en el Oedipus Tyrannus es otro de sus viajes al infierno, aunque ya se sabe que el infierno lo llevaba él por dentro, ya sea que se embarcara en un buque de vapor, se fuera estudiar a Cambridge o a pasear por la Alhambra y en ella conocer a su futura esposa.
Si de algo da ganas Ultramarina es de leer de nuevo Moby Dick, porque Hilliot se enfrenta a sus faenas con una fatiga y un desgano inversamente proporcionales a la alegría de no estar en tierra con la que aborda Ishmael las suyas. Melville, héroe de Lowry y marinero de pega como él, se enfrentó sin embargo al mar de esa extraña manera que consigue convencerte de que te gustaría embarcarte, fregar la cubierta del barco y untarla con pez. En cambio, después de leer Ultramarina, antes te haces carnicero. Porque así es la vida en el mar. ¡Es como ser sirviente de un molino infernal!
El libro está en una edición viejita de Bruguera, que es la que tengo yo, de segunda mano. Traducción regulera. También lo ha editado Alfaguara. Para los que leen en inglés, en Penguin lo tenéis baratísimo, y es siempre escuchar la voz verdadera del autor que la voz de un intérprete mediocre. El mejor personaje del libro es Andy, el cocinero noruego de a bordo con el que anda Hilliot siempre de trifulca. No os olvidéis de que cuando trabajes en un barco, procura estar siempre a buenas con el cocinero.

Por fuera del libro:
En 1933 publicó Malcolm Lowry Ultramarina, su primera novela. Tenía 24 años, que parece ser la edad que eligen los escritores todos para estrenarse. No publicó nada más en su vida, salvo Bajo el volcán, catorce años después. Lowry, que había sido campeón de golf a los 15 años, se embarcó en un carguero a los 19, aunque sólo durante cinco meses. Llegó al puerto de Liverpool en un coche con chófer y con cobertura periodística y una guitarra. El choteo de los marinos durante la travesía es fácilmente imaginable. De ahí saldría Ultramarina, con grandes fatigas: el editor perdió el libro y Lowry tuvo que reescribirlo entre borrachera y borrachera a partir de un borrador previo que le había guardado un amigo.

Ultramarina en inglés

Ultramarina en español

Malcolm Lowry por Juan Villoro

Un cachito de Ultramarina:
Estaba en un barco; era sólo un sucio marinero que observaba el mar; nada más. Un sucio marinero que no oía el susurro del agua corriendo por un jardín, sino la putrefacta agua de sentina que caía por el flanco del barco. 

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