Sudeste. Haroldo Conti

Sudeste_Haroldo Conti

Una cita: A veces sucede esto con los motores. Uno le pasa el clavo a otro. Todos ganan un poco, menos el que intenta ponerlo en marcha.

Quería hablar de Alrededor de la jaula que es la novela de Haroldo Conti que más me gusta, pero les hablaré de Sudeste, ese libro lento pero torrentoso como el delta del Paraná en el que transcurre. Me gustan los libros que hablan de algún río como si fuera persona. Me gustan los libros que dicen que al río hay que conocerlo para que no nos traicione y que no sería traición suya sino desconocimiento nuestro que nos llevara consigo. Porque el río siempre está de paso, quizá por eso la gente que vive a sus orillas es tranquila y permanece siempre quieta dejándose pasar por encima los cambios de estación, recibiendo el agua del río y las historias que arrastra el río y los peces que viven en él. Para qué penar, para qué vagar, ya se encargan el arrastre y el barro y las barquitas y los botes (que tienen siempre su propio nombre y su propia leyenda) de conmover las historias hasta que llegan a las puertas de las casas de las riberas. Me gustan los libros que hacen símiles animales, como si el autor hubiese pasado mucho tiempo en el campo observando conductas cuadrúpedas (como el caballo mañero que adivina al que lo teme y lo voltea, dice Conti). Me gustan los libros con protagonistas acabados y perdidos antes de empezar. Me gustan los libros que hablan de pescadores que se ponen tristes al matar los peces que pescan, pescadores que aman a sus presas, del fuego como compañía, de los que aman más a un barco o a un perro que a los otros hombres. Me gusta mucho cómo escribe Conti: seco, contenido, preciso, capaz del adjetivo sorprendente y perfecto, pulido hasta el desgaste y aún así elástico y borracho de sentimentalidad, capaz de crear frases como camisas de fuerza para sostener y dibujar lo insostenible que ocurre aún dejándote espacio de sobra para ver, dueño de sus palabras.
Sudeste es la dirección desde la que sopla el viento en el Delta del Paraná cuando llegan las tormentas terribles que hacen subir las aguas y que el mar devuelva todas las porquerías. En Sudeste el Boga vive una vida plácida, decir sin pretensiones sería ya una pretensión. Conti pinta la relación que el Boga tiene con el Viejo (una de las cosas más bonitas del libro) en unas cuantas líneas magistrales. Cuando el Boga deja de llevar vida de cortador de juncos y elige marcarse su propio rumbo, o más bien seguir el rumbo que el río le marque, parte con la navaja del Viejo y se deja enfangar, mecerse, se mueve por el río siguiendo al dorado, al pejerrey, al bagre. Y así, con su barca remendada y mítica, va dejando pasar la estación hasta que pierde el interés en otra cosa que no sea eso de vagar de un punto a otro. Me quedo con esas partes del libro en las que el Boga rema contento, planea cazar nutrias, armar una vela para su barco, encuentra el Aleluya, antes de que lo vea todo desde una increíble y fatigada distancia, o asista a la propia vida como desde lejos, incapaz de hacer un esfuerzo. El Boga termina en una espléndida soledad, como el río. Pero no me hagan caso, en medio de sus vorágines mejor lean ese cacho de la vida del Boga con su dejadez absoluta y su absoluta confianza en la providencia del río, les dará alegría estar sentados en un lugar mullido y no tener que ir a pescar un bagre para la cena.
Si no están en Argentina como para comprar el libro de segunda mano (éste es otro de esos libros que han pasado de editorial en editorial como un estorbo, desamorados), Emecé y Bartleby lo han reeditado con sendas portadas horribles.

Por fuera del libro:
Haroldo Conti tiene resabios de escritores que me gustan mucho (Faulkner, Onetti, Hemingway, Quiroga, Dylan Thomas), pero es sí mismo y se basta para calificarse. Lo malo de los grandes escritores como él que han sido asesinados por una causa es que su literatura termina siendo una cuestión política y se los ignora fuera de ese contexto. Sus cuentos y sus cuatro novelas son cosas increíbles, léanlos antes de que yo se los destripe aquí.

Una referencia bonita

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