Operación Shylock. Philip Roth

Operación Shylock_Philip Roth

Citas: Opté por preservar el poco equilibrio que aún poseía, sentándome como toda la vida me había sentado, en una silla, ante una mesa, a la luz de una lámpara, poniendo a prueba mi típico modo de vivir del modo más afianzador que conozco, amasando provisionalmente la desbocada tiranía de mi inconsciencia con una sucesión de palabras puestas en hilera.

El alfabeto es lo único que tengo para protegerme: eso me dieron, en lugar de pistola. Tan propio y tan mío como mi prosa, mi niñez o mis intestinos.

¿Tienes algún propósito en la vida que no consista en hacer creer a los demás que eres otra persona?

Acudía a la letra impresa para sojuzgar el miedo e impedir que el mundo se me desmoronara en pedazos. Tú, a concentrarte en Conrad.

Hay más espíritu judío y humor judío e inteligencia judía en el Upper West Side de Manhattan que en todo este país junto.

Absténganse los no interesados en desdobles literarios, escritores narcisistas y diatribas israelitas. Para hablar de Operación Shylock había pensado dejar de lado completamente los asuntos judíos del libro (ser judío es invocar a un padre desquiciado y colérico, dice Roth), porque para qué meterme donde no me llaman, como bien me quedó aprendida la enseñanza aquella vez que intenté entrar en una sinagoga de Montevideo a celebrar el Pésaj. Es bien complicada esta decisión, porque Operación Shylock es esencialmente una pataleta en contra del origen, porque transcurre en Jerusalén en el marco de un juicio a un supuesto torturador ucraniano de Treblinka y porque trata entre otras cosas del antisionismo (El abuelo no salió de Haifa. El abuelo salió de Minsk.Philip Roth tira [acertadamente] piedras contra su propio tejado judío (desgarrado por los sentimientos de rebeldía y culpabilidad propios de todo hijo fiel) como si fuera Thomas Bernhard tirando piedras contra su tejado austríaco; dejemos que lave sus trapos coléricos en su propia casa en la que no tenemos permitida la entrada y vayamos a las partes del libro que nos escupen en el alma, que para eso tenemos un blog y no una cátedra en la Universidad de Tel Aviv. Lo que me conmueve de Operación Shylock y de Roth en general es que vence una crisis terrorífica (y cualquier crisis) mediante la escritura; lo claro que deja siempre que el escritor tiene que quedarse solo frente al toro literatura; que siempre hay un libro al que nos aferramos mientras esperamos lo peor; que la realidad es ridícula y trivial, necia, incongruente y baladí y la literatura es más resonante y más completa y más sutil; que algunos sólo pueden vivir inventando vidas inventadas sobre un papel.
Lo que sí es cierto es que Operación Shylock no es un buen libro para empezar a leer a Roth porque es un poco desquiciante y a ratos cargante: a veces se repite y se vuelve a repetir y cuenta de nuevo lo mismo que contó unas cuantas páginas atrás, es el relato fantástico de un extraño, el soliloquio de un alucinado con sus subidas y sus bajadas, con su irrefrenable alegría por el territorio reconquistado y sus dudas dolorosas sobre sí mismo, que a Roth le duran poco porque cree saber exactamente lo que vale;  Operación Shylock es como una versión de Dancing on the ceiling de Charlie Parker que durara 500 páginas.
¿Qué importancia concedes tú a Schulz y a Kafka en el funcionamiento de tu imaginación?, pregunta Roth en Operación Shylock. Y en esta pregunta me quede un buen rato estancada, con la taza en la mano. Porque hubiera un mundo fuera de mi mundo privado en el que esta pregunta fuera normal y pertinente y no una extravagancia (en esta casa no queremos mucho a Kafka pero amamos a Schulz y le tenemos para él solo un cuarto mental).
Ramón Buenaventura traduce este libro, menos mal, porque no nos gusta un pelo el traductor habitual de Philip Roth, Jordi Fibla (de hecho muchos libros de Roth no los hemos leído porque eran insoportable sus textos).  Por otra parte, no les arriendo la ganancia a ninguno de los dos, traducir a Roth debe de ser un placer horrible.

Por fuera del libro:
Este año esta novela cumple 20 años. Philip Roth insiste en que Operación Shylock no es una novela sino una historia verdadera sobre aquel tiempo de su vida en el que ayudó un poco al Mossad. Nadie lo cree, porque el protagonista del libro se llama Philip Roth, es novelista, neoyorquino, judío y anti-israelí, y como todo el mundo sabe, la mejor manera de presentar la ficción es vistiéndola de verdad. Creen que El lamento de Portnoy o El escritor fantasma hablan de mí y no es verdad, y ahora que les cuento la verdad en Shylock, piensan que es mentira, se quejó Roth al New York Times. Y años después le dijo a Les Inrok que la mayoría del tiempo se escribe sobre lo que nunca nos pasa y que lo que cuenta es desatar una corriente de escritura que engendre una energía verbal para la que unos sirven, y otros no.

Operación Shylock en inglés

Operación Shylock en español

Una referencia: El mercader de Venecia

Así, por mis propios medios, era como siempre me había gustado enfrentarme a lo que fuera. Dios mío, pensaba, por fin soy yo mismo otra vez, por fin se produce el tan anhelado resurgir de mi propio yo, obstinado, enérgico, independiente, que vuelve a la vida a partir de cero, rebosante de la capacidad de resolución que siempre he poseído, dispuesto de nuevo a enfrentarme con un adversario algo menos quimérico que la enfermiza y paralizante realidad.

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