Nocturno de Chile. Roberto Bolaño

Nocturno de Chile_Roberto Bolaño

Citas: No hay consuelo en los libros.

Que sea lo que Dios quiera, me dije. Yo voy a releer a los griegos.

Mi reputación semeja un crepúsculo, así como la reputación de otros parece una ballena o un cerro pelado o un barco o una estela de humo o una ciudad laberíntica.

Qué pasa cuando un libro te gusta tanto que no quieres explicar por qué. Qué pasa cuando no se puede empezar a tirar del hilo desde las fundaciones de tu pasado remoto para poder llegar a decir por qué te lo pasas tan bien leyendo Nocturno de Chile. ¿Regocijo? Debe de ser una perversión encontrar regocijante Nocturno de Chile. Debe de ser un retorcimiento malvado de la inteligencia divertirse tanto leyendo este libro. (Seguramente esto es lo que nos hace quedarnos siempre fuera del mundo. Aceptamos la derrota con lucidez, como el pintor guatemalteco que miraba infinitamente el cielo de París por la ventana mientras Salvador Reyes y Ernst Jünger a su espalda charlaban y charlaban y tomaban coñac.)
Nocturno de Chile es, como dice Bolaño, un divertimiento que parecía hipnotizar a mi maestro y que a mí me causaba vértigo y dolor en los ojos. Nocturno de Chile es el soliloquio de una noche febril, el retrato del infierno paseado por uno de sus pajarillos asustados, el más ridículo de los pajaritos. Porque Nocturno de Chile es una obra maestra del ridículo. Y si no, el cura Ibacache recorriendo Europa de iglesia en iglesia para conocer a los curas protectores de sus templos contra la caca de paloma y a sus halcones rapaces, ¿qué es, Bolaño? Las diez clases sobre marxismo que Sebastián Urrutia Lacroix imparte a Pinochet y los generales de la Junta, ¿qué son, Bolaño? Las reuniones de escritores y artistas en la casa de María Canales mientras en el sótano pasan cosas terribles, ¿qué son, Bolaño? Esta frase del crítico literario más insigne de Chile, si no me sintiera tan mal de la guata y tan borracho procedería a confesarme ahora mismo o procedería a arrastrarlo al baño y a culeármelo de una buena vez, ¿qué es, Bolaño? Neruda murmurándole versos a la Luna; la visita al Café Haití, uno de los cafés con piernas de Santiago de Chile; Odio y Odeim, los Hernández y Fernández del mal absoluto.
Y cuánto miedo da, luego, cuando dejas de reírte, cuando va avanzando la noche del alma y de la fiebre del curita, darte cuenta de qué te estás riendo. Leed, leed estas 150 páginas por las que Bolaño os llevará agarrados del cogote, estos dos párrafos, uno muy corto y escalofriante, y otro muy largo y escalofriante, que si no os trastornan (o no os entran ganas de leer a Salvador Reyes) es porque estáis muertos.
Me gustaría saber qué piensan los chilenos así como chilenos de este libro. Si hay alguno por ahí que se pronuncie. Me gustaría también saber cómo hacen los que no tienen referencias literarias previas para leer a Bolaño y entender su sistema de gradación de la ridiculez. Si hay alguien que no sepa quiénes son Marta Harnecker o Jorge Teillier y haya leído el libro que se pronuncie.

Por fuera del libro:
Dice Bolaño que se rió como un loco mientras escribía Nocturno de Chile. Y también dice: Las escenografías que te proporciona la poesía son de una pureza y de una desolación muy grande. Cuando juntas pureza y desolación el escenario se agranda automáticamente hasta el infinito y lo lógico es que tú desaparezcas en ese escenario y, sin embargo, no desapareces. Para que Jünger no se fuera a hacer una idea de que aquí todavía andábamos con plumas.

Nocturno de Chile en español

Más café con piernas

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Una respuesta a Nocturno de Chile. Roberto Bolaño

  1. Félix dijo:

    Para los no chilenos: los nombres están cambiados, pero los personajes son reales. José Miguel Ibañez Langlois, alias Ignacio Valente, fue un cura Opus/crítico literario. Hernán Díaz Arrieta, o Alone, fue su gran referente en la crítica. Mariana Callejas fue una aspirante a escritora que organizó veladas literarias en el toque de queda; salvo Gonzalo Contreras, es difícil encontrar hoy a quien reconozca haber asistido, pues su marido, Michael Townley, fue extraditado a USA tras ser acusado de poner la bomba en Washington que mató al ex canciller Orlando Letelier. En el sótano de la casa de las tertulias literarias se torturaba gente y se preparaba gas sarín. Valente conoció a Neruda y fue el gran exégeta de Parra. Etc. Todo cierto. Lo que hace el libro aún más genial.

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