Mientras agonizo. William Faulkner

Citas: The Lord can see into the heart. If it is His will that some folks has different ideas of honesty from other folks, it is not my place to question His decree.

Sin and love and fear are just sounds that people who never sinned nor loved nor feared have for what they never had and cannot have until they forget the words.

The reason the Lord had to create women is because man don’t know his own good when he sees it.

Addie Bundren tiene un marido jorobado y sin dientes y de comportamiento impresentable en general. También tiene un hijo predilecto, Jewel, que es guapo y pendenciero y otros hijos denostados con diversas dificultades sociales. Addie Bundren se va muriendo mientras uno de sus hijos raros le construye un ataúd caseramente. Cuando al fin muere la cargan en un carro y la pasean por todo el estado durante una semana, con rescate fluvial incluido y unas aves perseguidoras que no se sabe si son buitres o cernícalos, camino a su Jefferson natal donde la enterrarán con palas prestadas. Ésa es la trama truculenta. Pero qué es Mientras agonizo, en realidad: el dolor de tener una familia horrible o sólo el dolor; un chiste larguísimo lleno de cosas tristísimas para que nos impacte más la gracia final retorcida. Mientras agonizo es como un The aristocrats pero con escatología del alma.
Por qué nos gusta William Faulkner a los que nos gusta Faulkner hasta el punto del apostolado. Por qué a Faulkner lo rodea esa cosa de ser complicado y pesadumbre cuando bueno, quizás sí un poco así sea. Lo que pasa es que no debería beberse nunca el agua con un vaso de metal, lo que en este caso significa que las traducciones nefastas le roban mucha pinturería a su pinturera escritura y a su sátira. Faulkner es sólo pesado como el calor e incomprensible como ésos que se ríen de su propia desgracia. Y es descorazonador y es cruel, aunque no con saña, sino sólo porque el corazón está lleno de ensueños y bobaliconería y se amarra a la posibilidad y Faulkner te restriega ese corazón blandito contra la mugre del mundo humano, aunque lo hace con poesía. Los parlamentos que sueltan por sus bocas las clases populares de Faulkner son a veces como un García Lorca pero en sureño estadounidense. Lo que dice Jewel sobre su hermano martillando y serruchando bajo la ventana te lo regalo. La partecita en la que Addie Bundren ya muerta confiesa te la regalo. Faulkner escribe como le da la gana, pone los puntos y las comas donde le da la gana y tegiversa la gramática lo que le da la gana, lo que es de agradecer en un mundo en el que el que más y el que menos se meten en el corsé del comme il faut. Faulkner es un sweet son of a bitch.

Por fuera del libro:
Para qué hablar de Yoknapatawpha y de la silla de ruedas crítica si ya los podéis leer por ahí. Además en Mientras agonizo sólo sale el nombre Yoknapatawpha una vez, además éste no es lugar de estudio sino de placer. Como leeremos más Faulkners, ya hablaremos de las anécdotas deliciosas que cuenta sobre él Howard Hawks.

Mientras agonizo en inglés

Mientras agonizo en español

Una referencia bonita

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