Las tiendas de color canela. Bruno Schulz

Las tiendas de color canela_Bruno Schulz

Una cita: Queremos crear al hombre por segunda vez, a imagen y semejanza del maniquí.

Qué libro precioso y extraño. Qué libro peculiar y bellísimo, qué libro de agosto europeo, de una europeidad antigua que ya no existe. Qué asfixiante sueño barroco lleno de colores y colores y al mismo tiempo leve como una pluma de esos pájaros que lo pueblan. Las tiendas de color canela es un libro para que nos lo lean mientras nosotros cerramos los ojos, en largas tardes estivales o en noches calurosas estrelladas de salir al patio porque no se puede dormir, un libro de cerrar los ojos y disfrutar de que una voz tranquila vaya dejando caer al calor las frases magníficas de Schulz y nos deje compartir la irrealidad del padre que poco a poco va desapareciendo en esa casa llena de habitaciones desconocidas y olvidadas, diluyéndose en el calor de agosto, transformándose en uno de sus bichos libres, perdiéndose en todos los armarios y desvanes mientras Adela, el ama de llaves/cocinera/limpiadora/alma mater del hogar lo va arrojando fuera del mundo real con una escoba.
Me gusta jugar en este libro a buscar familias cromáticas, por ejemplo la amarilleada sería: ámbar, ocre, cerveza, azafrán, oro viejo, miel, cítrico, herrumbre, mazorca, panal, sanguina, bermejo, sepia, ónique, peras doradas, girasol, oropimente. Me gusta en este libro vagabundear por la ciudad con sus calles que cambian de sitio y de naturaleza subida a una calesa o andar por la casa y abrir las puertas de sus cuartos con vida propia a ver si me encuentro con sus habitantes neblinosos que no se sabe nunca si están o no, o entrar en la tienda familiar y sentir el tacto de todas las telas. Me gusta en este libro imaginarme la época de esplendor ornitológica de mi parte preferida, Los pájaros, o enervarme en la parte más tristeza que es Las cucarachas, cuando el padre se transforma en bicho (no en vano Schulz tradujo El proceso de Kafka al polaco cuando Kafka todavía no era Kafka) pero no es triste por la metamorfosis sino por la esposa indiferente, la madre lejana, la mujer que chapotea en su toilette o sus jaquecas mientras le cede el femenino a las costuras de medias blancas o a la empleada doméstica de medias negras.
Os doy permiso para que juguéis a la simbología sólo en Las tiendas canela cuando el hijo sin abrigo por las calles en vez de cumplir designios familiares se pierde feliz.

Por fuera del libro:
Bruno Schulz antes de morir asesinado de un disparo por ser judío, fue amigo de mi escritor-personaje predilecto, Witkiewicz; ambos además eran también dramaturgos, pintores y dibujantes de sus mundos sólo suyos. Witacky desde su extravagancia y exageración habituales escribió cosas como que las frases de Schulz eran meteoros que iluminaban tierras nuevas y desconocidas y llamó droga monstruosa a la canela schulziana.
El libro está editado en Seix Barral, en Debate, en Siruela, en Círculo de Lectores como Las tiendas de color canela, y en Maldoror como Las tiendas de canela fina. Se ceden el texto incomprensiblemente como si les pesara, como una patata hirviente. La traducción de Maldoror es mucho más bonita, es la que os dejo aquí.

Las tiendas de color canela en polaco

Las tiendas de color canela en español

Una referencia bonita

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2 respuestas a Las tiendas de color canela. Bruno Schulz

  1. Flores dijo:

    Hay actualmente en Madrid una exposición en La Casa Encendida, donde se pueden ver muchas cuestiones relacionadas con esta obra de Sculz, especialmente peliculas como Street of Crocodiles, basada en su obra las Tiendas de canela fina. La exposición merece la pena, y se aprende mucho sobre Bruno Schulz.

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