Las palmeras salvajes. William Faulkner

Las palmeras salvajes_William Faulkner

Citas: ¿Habré de vivir siempre tras una barricada de perenne inocencia como un pollo en la cáscara?

Entre la pena y la nada elijo la pena.

Hasta para estar el día entero muerto de miedo hace falta hacer fuerza.

Si leéis Las palmeras salvajes traducido por Borges, cosa que doy por descontada porque no hay otra traducción en español, os parecerá que todo el mundo habla como si se hubiera tragado una esfinge sin haberla masticado antes ni nada. Dice Ricardo Piglia en Respiración artificial que Las palmeras salvajes traducido por Borges parece una parodia de Onetti. Bueno, no dice exactamente eso, pero si queréis saber la verdad, leed a Piglia. Borges no tradujo Las palmeras salvajes, la versionó, pero vale la pena leer su versión, no sólo porque es lo más cerca que estuvo nunca Jorge Luis de tener una novela suya propia, sino porque su traducción, publicada por Sudamericana en 1940, un año después de que Faulkner publicara The wild palms, dejó deslumbrados y hambrientos a todos los escritores del continente sudamericano (mis bienamados Onetti y Arguedas y otros a los que no queremos tanto, como Vargas Llosa o García Márquez, han declarado su amor por la novela traducida como posesos muchas veces). Casi me dan ganas de hacer dos entradas, una titulada Las palmeras salvajes por Jorge Luis Borges y otra The wild palms por William Faulkner; hoy vamos a hablar de la de Borges, me parece, así que os pongo las citas en español. El caso es que Borges no sólo tradujo la versión ya previamente censurada, sino que además «mejoró» a Faulkner, hasta el punto de (entre otras trastadas) intercambiar las frases de los diálogos de los protagonistas, porque deliberadamente Faulkner quería que Harry fuera lo femenino y Charlotte, digo, Carlota, lo masculino (Harry llega a decir: ella es más hombre que yo) y eso a Borges no le parecía bien, igual que le parecían inaceptables las modernidades estilísticas de Faulkner, así que lo pulió, con todos sus aplomos, por decirlo finamente. Y con todos sus talentos: otro destrozador descarado habría dejado Las palmeras salvajes hecho unos zorros; la reescritura de Borges convierte a la novela en algo que no es, algo grandioso, cierto, pero que no es. No sé si os aburren mis soliloquios sobre traducciones, pero como nadie se me queja… Lo asombroso es que no se haya hecho ninguna otra traducción al español de la novela verdadera, y es que Borges, muerto y todo, pesa mucho. A pesar de todo, ahí, bajo la costra de estilo y desamor de Borges está Faulkner, refulgente, con su manera de hacer lo que le daba la gana y salir siempre elegante de sus fangos estilísticos.
¿De qué tratan ambas Las palmeras salvajes? Harry, el médico virgen que quema sus apesadumbradas naves cuando le faltan unos meses de prácticas para recibir su título, lo dice muy bien: a los halcones ni los cazan a tiros ni los arrastran los huracanes pero a los cuervos y a los gorriones sí. Lo que no sabe Harry es que los halcones son muy capaces de encontrar la muerte solitos, sólo de volar tan alto tan alto. Y de esa huida hacia delante, hacia una libertad que en el fondo todos sabemos que no existe, tratan las dos historias de Las palmeras salvajes, la de Charlotte que abandona su condena de mujer casada sin aprietos y aprovecha el desconcierto de Harry para rescatarlo de su árbol, y la del convicto que aprovecha el desbordamiento del Misisipí (te amamos, Jorge Luis, por decir Misisipí) para irse a dar una vuelta por ahí con una mujer embarazada a la que rescata de un árbol. Al final (os lo destripo todo) Harry y el convicto ingresan en sus cárceles respectivas, como los gorrioncitos que son, dejando en el camino unos meses de gloria en compañía de esos halcones suicidas que son las mujeres que les tocan en suerte.
Las palmeras salvajes, como bien se colige de su título, no pasa en Yoknapatawpha, el territorio-patria imaginario de la literatura de Faulkner, donde no debe de haber ni una miserable palmera. En el tren que sale de Nueva Orleans hacia Chicago transcurre una de las escenas más tremenduscas del libro: el marido de Charlotte la acompaña para que se reúna con Harry y allí en el tren le entrega al todavía no amante de su mujer un cheque para que ella pueda pagarse el pasaje de vuelta a casa, si alguna vez quiere volver.
No os olvidéis nunca de lo que Faulkner dijo: que todo lo que le hacía falta a un escritor si era bueno era un papel y un lápiz, y que si necesitaba robarle a su madre para comer y seguir escribiendo no lo dudaría: un poema vale lo mismo que cualquier cantidad de viejecitas. El libro está editado en español por Sudamericana y por Siruela. Precios sushi, obviamente. El mío es de segunda mano, lo traje de Buenos Aires. En inglés lo podéis conseguir baratísimo. Otro día hablamos de la versión previa y asalvajada que hizo Faulkner de ese libro de Borges titulado Las palmeras salvajes.

Por fuera del libro:
Faulkner tituló este libro If I forget thee, Jerusalem, un verso del salmo 137, el de Junto a los ríos de Babilonia nos sentamos a llorar. Le parecía que iba muy quieta la historia de Harry y Charlotte que sí se llamaba The palm trees y fue intercalando la de El viejo como contraste fluvial. Los editores y Borges, su editor más editor, se pasaron su voluntad por el arco del triunfo y le pusieron al libro Las palmeras salvajes.
Cuando leí Mientras agonizo prometí que contaría cosas que de Faulkner dijo Howard Hawks, pero prefiero contaros, que le viene mejor a mi estado de ánimo, la historia de amor entre William y Meta Carpenter, más tarde Meta Wilde, la script de Howard Hawks y a veces de John Houston. Su esposa Estelle era gastadora y su famosa casa Rowan Oak en Oxford, Mississippi, no iba a mantenerse sola. Faulkner empezó a escribir para Hollywood porque andaba sin blanca cuando su amigo Hawks se lo llevó a la costa oeste para que se escribiera algo en The road to glory. En Hollywood se quedó, haciendo cosas gloriosas para el cine hasta que le dieron el Nobel, ese trasto. Y allí conoció a Meta Carpenter. Ella, como también era del sur y también provenía de una familia con plantaciones y esclavos, le recordaba a su casa. Que digo yo que para atravesarte el país y enamorarte de alguien que tiene el mismo acento que tu mujer, ya son ganas. Se amaron durante 18 años, hasta que Meta se casó. El día de la boda de Meta, Faulkner anduvo bebiendo hasta caer inconsciente, claro que ésa era una de sus actividades habituales, así que no sé si cuenta como drama exacerbado o no en este caso.

Las palmeras salvajes en inglés

Las palmeras salvajes en español

Una referencia bonita

Esta entrada fue publicada en Libros, Literatura norteamericana y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Las palmeras salvajes. William Faulkner

  1. Daniel dijo:

    Muy bueno su post. ¿Sabrías dónde puedo encontrar The Wild Palms en inglés? Ardo en deseos de ver ese contraste y la distorsión correspondiente en la traducción.

    Saludos

  2. farolillos dijo:

     recomiendo este artículo, fué una gran ayuda. eduardo f. costa

  3. Gladwyn B. dijo:

    Es que “traducción” no es solo pasar “I am” a “yo soy/estoy”, no, en ciclo complementario de taller de traducción, nos explicaban que traducir implica transformar con todos los métodos habidos y por haber, la obra todo sea porque al lector le llegue le mensaje, esto implica que debe ser idiomático y relacionado a la cultura de la lengua de llegada, claro todo sin abandonar la obra original, pero tampoco quedarse estancado en lo literal de la obra, eso es un equilibrio difícil de lograr.

  4. PITI FOLLERT dijo:

    Hola Loulou Lee!!
    Ha pasado tiempo de tu reseña, pero yo recién leí ¨LAS PALMERAS SALVAJES¨ de Faulkner-Borges ….Y quedé alucinada con su lectura!! Creo que las cosas que cuentas, lo de que Borges la versionó, que es una novela borgiana y que igual Faulkner se asoma entre esas líneas es muy real y patente.
    Me gustó tu modo de ver las cosas !!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>