Infancia en Berlín hacia 1900. Walter Benjamin

Infancia en Berlin hacia 1900_Walter BenjaminCitas: Importa poco no saber orientarse en una ciudad. Perderse, en cambio, en una ciudad como quien se pierde en el bosque, requiere aprendizaje.

La tumba vacía y el corazón dispuesto.

Jamás podremos rescatar del todo lo que olvidamos. Quizá esté bien así. El choque que produciría recuperarlo sería tan destructor que al instante dejaríamos de comprender nuestra nostalgia.

Cuanto más avanzada la noche, más brillantes los invitados.

Se pueden hacer dos cosas con Infancia en Berlín hacia 1900. Una, tener una cita con Walter Benjamin e irse con él por ahí (un par de horas bastan) y dedicarse exclusiva y embelesadamente a escucharlo hablar sobre sus recuerdos de infancia. Este sistema de embiombarse del mundo circundante es recomendable para cualquier libro (aunque con algunos libros más que una cita necesitas tener un noviazgo muy serio), pero con Infancia en Berlín más, porque es de esos libros chiquitos de los que te acordarás siempre dónde y cuándo lo leíste. En él dice Benjamin que para leer escogía las horas más tranquilas y el lugar más recóndito de todos, luego abría la primera página sintiendo la misma sensación festiva, como quien pisa un nuevo continente. Yo me he ido con su infancia a la playa otoñal, y aunque el romper de las olas no es el mejor fondo para el Berlín ya no decimonónico, el aire del mar le habrá sentado bien a Benjamin, que tenía problemas coronarios.
Los textos son preciosisisísimos; los recuerdos del niño rico coleccionista de mariposas y sellos y postales, visitador de abuelas y tías viejísimas, espía de los que viven en el piso de abajo y se pasan la vida a lo que parece sacudiendo alfombras, el niño admirador de la nutria del zoológico y de su madre vestida para salir a cenar, el niño con fiebre, el niño que pasea por el mercado o va al colegio, el niño afincado en los cuentos de los hermanos Grimm, tienen esa rareza de los mundos lejanos que desconocemos y llevan mucho tiempo desaparecidos, que cuando nos los cuentan se nos presentan vivos y terminan convirtiéndose en recuerdos nuestros, como cuando dice Benjamin de los daguerrotipos de lugares lejanos que va a visitar en la galería imperial: «Esto era lo que hacía extraño aquellos «viajes»: el que las añoranzas que despertaban en mí no fueran siempre de las que hacen tentador lo desconocido, sino de las otras, más dulces, por regresar al hogar.»
Walter Benjamin tradujo al alemán tres de los libros de En busca del tiempo perdido, y estas largas expediciones a lo profundo de la memoria para las que Proust necesitó siete tomos, las hizo él en 38 estampitas o cromos portátiles. Porque Infancia en Berlín más que un libro de recuerdos en un libro sobre la manera de recordar los recuerdos. En El señor Knoche habla Benjamin de una canción de la que nadie en su escuela entiende lo que significa el último verso. Luego, una vez alcanzada la orilla del adulto, al fin se comprende el verso y entonces la canción pierde el brillo del misterio que tenía.
La otra cosa que se puede hacer y que os prohibo hacer con Infancia en Berlín hacia 1900 es leerlo a través de ese plástico anecdótico de los intelectuales wanabee, hacerle una doble llave de judo a la belleza del libro, tumbarla en la lona y sacar a colación a la luz de su infancia acomodada, el marxismo de broma de Benjamin (el marxismo tiene caspa, por otro lado, sacúdanselo), a la secretaria estalinista de Bertold Brecht posteriormente deportada estaliniana que condujo a Benjamin a Moscú, a Adorno diciéndole que qué porquería el libro de los pasajes de París, a Hannah Arendt buscando infructuosamente su tumba y sus manuscritos en Port Bou.
Hay muchos Walter Benjamin sueltos: el traductor, el filósofo del lenguaje (el primer Benjamin que yo conocí, para algo me sirvió la facultad), el de la escuela de Frankfurt y el materialismo histórico (que es el Benjamin al que yo no le hago ni caso), el teólogo que hablaba de Dios y del aura (que es el Benjamin al que no me tomo en serio), el hijo pródigo de la burguesía acomodada, el escritor ignorado en su tiempo y descubierto después de muerto, el judío marxista perseguido por la Gestapo, el crítico literario (Hannah Arendt editó una antología de sus ensayos literarios en 1968 y otra en 1978), pero creo que el primer Benjamin de todo el mundo debería ser Infancia en Berlín hacia 1900. Mis estampas favoritas: Panorama imperial, Teléfono, Partida y regreso, Mañana de invierno, La nutria, El mercado de la Plaza de Magdeburgo,  Calle de Steglitz, Escondrijos, El costurero, Blumeshof 12, Juego de letras.

Por fuera del libro:
Benjamin empezó a escribir Infancia en Berlín en 1932, en Italia, y terminó de revisarlo en 1938. Algunos capítulos los publicó de manera separada en periódicos y revistas, en sus épocas de escasez de escritor pobre. El libro no se publicó hasta 1950, cuando Benjamin ya llevada muerto y enterrado sabe dios dónde diez años. Cada cual posee un hada que le tiene reservado un deseo por cumplir. Sin embargo, son pocos los que recuerdan el deseo que expresarán algún día, y sólo pocos reconocen más tarde en la vida el cumplimiento del mismo. Me pregunto cuál habría sido el deseo de Walter Benjamin, el niño que lo tenía todo, y si se acordaría de él, ya desesperado apátrida errante, antes de atiborrarse de morfina en el Pirineo.

Infancia en Berlín hacia 1900 en español

La tarea del traductor, por Walter Benjamin

Walter Benjamin por Coetzee

En las vivencias de los niños de aquella época imperaban todavía las tías que no salían ya de sus casas y que siempre que aparecíamos con nuestra madre a hacerles una visita nos habían estado esperando y, desde la ventana del mirador de siempre, nos daban la bienvenida, vestidas siempre con la misma cofia negra y con el vestido de seda de siempre.

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3 respuestas a Infancia en Berlín hacia 1900. Walter Benjamin

  1. Ecoalet dijo:

    Loulou,

    Me gusta tu blog,
    me encante que usualmente pongas un link al libro que comentas.
    Leí hace un par de meses la nota sobe Infancia en Berlin, me interesó,
    y encontré el libro digitalizado en una versión mejor que la que tu indicas.
    A partir de esa hice un OCR y te presento aqui un link a una versión completamente digital que yo hice.

    Título: Infancia en Berlín hacia 1900
    Autor: Benjamin, Walter (1892 – 1940)
    https://anonfiles.com/file/396d1d9192deeb8a27a77ac8660b84ca

    Saludos, y Gracias por Escribirnos.

    Ecoalet

    • Loulou Lee dijo:

      ¡Estupendo, gracias! Arreglo el link. Yo no leo nada en digital, busco los enlaces por cortesía. Gracias a ti por leer.

  2. Lulumela dijo:

    Hola!! estaba buscando este libro en digital (ya que en papel no lo consigo), pero entré en los links que uds pusieron y ya no está, lo deben haber borrado… ¿Algunx lo tiene como para pasármelo por mail? Desde ya millón de gracias!
    Lucía

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