Ilona llega con la lluvia. Álvaro Mutis

Ilona llega con la lluvia_Alvaro Mutis

Citas:  —No sé qué le encuentras a ese perpetuo vagabundear tuyo, dando tumbos de un lado para otro. ¿Por qué no te casas y te instalas en alguna parte?

Éste no es lugar para quedarse toda la vida. No existe, por lo demás, semejante sitio. Al menos para nosotros. 

Ningún libro que comience con un cachito del Quedeshím quedeshóth de Gonzalo Rojas y con un carguero pintado de amarillo cola de papagayo o gorguera de tucán atracando en Panamá y escrito por un señor que ama a Saint-John Perse podría dejarme indiferente. Maqroll es, como el Ismael de Moby Dick, uno de esos seres que no pueden permanecer en tierra mucho tiempo sin sentir un fastidio abrumador, un hastío sin fondo y un vago miedo, un enganchado a la magia que se inicia en cada nuevo embarque (aunque luego todo viaje termine con un ¿Qué hago aquí? ¿Quién diablos me ha traído aquí?), que se conjuga perfectamente con la fe en lo inesperado y la fidelidad a la vida de Ilona, la de Trieste, la que aparece siempre con la lluvia ya sea en Nápoles, Oslo, Tánger o Beirut. Maqroll e Ilona comparten malestar y falta profunda de interés por la vida con rumbo marcado y obediencia a la norma de esos cadáveres en pie que Ilona llama los otros y una confianza ciega en que el azar y el devenir y sus habilidades de personas al margen (¿al margen de qué?) los sacarán de las crisis y las miserias que les ocurran. La poesía nunca crece si te quedas mucho tiempo bajo el mismo techo, parecen pensar, y por eso se embarcan en empresas que darían para cien vidas de cien personas normales. Da lo mismo, todo da igual. Lo que no da igual es otra cosa: es eso que llevamos adentro, esa hélice desbocada que no para, dice Maqroll. Y ese todo da igual es la hélice verdadera de su motor.
Álvaro Mutis tiene material suficiente en Ilona llega con la lluvia como para cortarle trajes a toda la marinería de siete carracas: lástima que coser no sea sólo pinchar con alfileres y señalar con hilvanes; lástima que lo que empieza cargado de promesas como todo principio de viaje se vaya convirtiendo en algo que se nos apaga como llegar a un puerto desengañador. Escribir no es sólo ser dueño de grandes historias y contarlas, es construir mundos; las veces en que Ilona llega con la lluvia se transparenta algún mundo, alguien viene a matárnoslo con la escopeta de plomillos de la prisa. La jauría devastadora de demonios del por dentro aplacada por Maqroll en el vodka helado y en los viajes; domesticada y anestesiada por Ilona con su regocijo, su libertad y su manera de masticarse la vida, insoportable para ese agujero negro de la felicidad ajena que es Larissa, da para mucho más libro, y no me refiero al número de páginas o a las anécdotas del burdel Villa Rosa.
No he leído más Maqrolles que Ilona llega con la lluvia, que leí hoy resguardándome del sol en la sombra de una colcha recién tendida en el balcón, pero lo haré.

Por fuera del libro:
Álvaro Mutis (descendiente directo del hermano de José Celestino Mutis, ese orgullo gaditano cuyos fabulosos dibujos están guardados con celo en el Botánico de Madrid), después de que lo detuviera la Interpol en el DF en 1959, pasó 15 meses en una cárcel mexicana de nombre vasco, Lecumberri, por gastarse un dinero que no era suyo. Con esos antecedentes aún se hizo con el premio Cervantes, el Príncipe de Asturias, el Médicis de novela, la Ordre National du Mérite de Francia y la del Águila Azteca de México, así que no diremos, igual que hacen todos sus biógrafos, nada en su contra.

Ilona llega con la lluvia (y todo Maqroll)

Una referencia bonita

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3 respuestas a Ilona llega con la lluvia. Álvaro Mutis

  1. Luis Miguel dijo:

    Bravo. Toda la narrativa de Mutis cabe en un libro de 700 páginas que, gracias a la cadencia de escritura de este hombre, se leen en dos días, aunque yo llevo años con él, porque no quiero terminarlo.

    • Loulou Lee dijo:

      Yo quiero volver a leer Ilona cuando me lea todos los demás. Es raro, Mutis, tiene como mucha prisa, pero sí que guarda algo, ya descubriré el qué, tú no me lo cuentes.

  2. Riforfo Rex dijo:

    Dos veces he leído, y no fue la última, las Andanzas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero.

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