El gran Gatsby. Francis Scott Fitzgerald

El gran Gatsby. Francis Scott Fitzgerald

Citas: He invented just the sort of Jay Gatsby that a seventeen year old boy would be likely to invent, and to this conception he was faithful to the end.

He looked at Daisy while she was speaking, in a way that every young girl wants to be looked at sometime.

A James Gatz no le gusta la vida que le tocó en suerte. No le gustan sus padres, no le gusta el destino de granjero que le espera ni el lugar donde nació (Dakota del Norte, que viene a ser como nacer en una comarca cabrera para alguien que tiene ambición de Champs Élysées), así que se corta y se cose encima y a su medida la vida que le gustaría tener, empezando por su propio nombre. Gatsby se fabrica una existencia falsa a partir de varios retacitos minúsculos verdaderos; primero por esa tristeza pataleadora del chicuelo pobre pero brillante que desespera por tener lo que no nació para tener y luego para impresionar a una muchacha, pero no a cualquier muchacha, sino a Daisy Buchanan, la más guapa de la alta sociedad de Louisville. Porque lo que tiene Gatsby es un mal de altura: su hambre es pertenecer al arriba, al círculo más alejado del suyo. Para Daisy Buchanan, la de la voz que suena a dinero, esa Zelda Fitzgerald de papel, Gatsby es un Mr. Darcy, ese señor que casi todas las mujeres queremos que nos elija y despliegue todo su talento y sus alfombras para recibirnos, aunque Gatsby sea un Mr. Darcy de temporada porque su encanto es adquirido, trabajado en el gimnasio de las intenciones, como su acento de Oxford y su riqueza amasada así a lo bruto. Quién no querría conocer a El gran Gatsby, no sólo por sus fiestas espléndidas, sino sobre todo después de saber la verdad verdadera y su manera aparatosa e ingenua de esconderla, su manera norteamericana de subirse a los hombros de los gigantes para hacerse la ilusión de ser un gigante pero en vez de como hombre hecho a sí mismo como hombre inventor de sí mismo. Quién no le devolvería a su prometido las perlas el día de su boda si llegara carta de Gatsby diciendo que nos quiere (una de mis dos escenas predilectas del libro, la otra es cuando Gatsby manda a su jardinero a cortar el césped de Nick Carraway). Gatsby monta su vida como un espectáculo de fuegos artificiales, como una constante fiesta portátil. Gatsby sueña y acomete y termina ahogado en su propia piscina de ilusiones porque el mundo nunca es generoso con los vibrantes. Los personajes de Philip Roth, de Norman Mailer rezuman ese mismo dolor de no poder alcanzar el sueño americano, aunque yo creo que El gran Gatsby no es una metáfora, es la vida verdadera de un señor verdadero que quiso ser otra cosa distinta de lo que era y eso no se le perdona a casi nadie.
Scott Fitzgerald lanza naranjas lingüísticas recogidas de su propio esplendoroso naranjo, potentes y con efecto, lo suficientemente contundentes como para hacernos comprender con su lenguaje peculiar que James Gatz nació con la estrella que le falta, pese a su pedigrí y a sus caballos de polo, a Tom Buchanan. Esa estrella Gatsby es la que hay que admirar leyendo el libro, aunque el mismo Fitzgerald dice, cuando habla del primer beso sureño de Daisy y Gatsby, que por un momento se acuerda y luego se olvida de qué era ese brillo.
Scott Fitzgerald escribió dos novelas estupendísimas, El gran Gatsby y El último magnate, que ni terminó. Todos sus otros libros son un arrastrar de pies por los para él lujosos salones del alcoholismo. Ahora que se está poniendo de moda de nuevo por culpa de tanta peliculita es una buena ocasión para intentar entender por qué alguien que podía escribir así de bien decidió escribir así de baratuchamente y para implorar por favor por favor hagan otra traducción al español porque la que hay es horrorosa.

Por fuera del libro:
El Gran Gatsby le gustaba mucho a Holden Caulfield, el protagonista de El guardián entre el centeno, casi tanto como Fuera de África. A Hemingway El Gran Gatsby le parecía el único libro honesto de Fitzgerald, y se desesperaba porque F.S. desperdiciara su talento. Parece que Scott Fitzgerald estaba de acuerdo con él, si no no se habría vapuleado tanto a sí mismo en Suave es la noche, que es una novela medio insoportable pero de la que salió sin embargo una película que nos gusta mucho en esta casa aunque nos haga mordernos los nudillos de desesperación.

El gran Gatsby en inglés

El gran Gatsby en español

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