El bandido Dubrovsky. Alexander Pushkin

El bandido Dubrovsky. Alexander Pushkin

Una cita: Vuelve con nosotros, mi querido y brillante halcón: te enviaremos caballos a Pésochnoë para que te conduzcan.

Kirila Pétrovich Troyekúrov es un señor feudal ruso que tiene en pleno siglo XIX un serrallo bien provisto, osos a los que utiliza para torturar a sus invitados, muy mal genio y una hija hermosa. Andrei Gavrilovich Duvrovsky es su vecino y antiguo amigo, que, pobre mío, sólo tiene 62 siervos y un hijo un poco disoluto, oficial del ejército, al que no ve hace 12 años. Trïékurov es malvado y rico y Duvrovsky es bueno y pobre. Uno tiene 500 galgos (qué barbaridad) y el otro tiene 2. Agítese y obténgase el drama rural ruso. Si no os gustan las historias de hombres audaces y bandidos bondadosos, si os molestan el servilismo sentimental de los criados de los antiguos aristócratas y las señoritas empachadas de literatura romántica, no leáis El bandido Dubrovsky.
Qué bonito escribe Pushkin. Lástima que no nos lo tomemos en serio por estos andurriales, como muy bien explica Yulia Obolenskaya, por culpa de los malvados traductores decimonónicos. Y aunque un mal traductor pueda destrozar cualquier cosa, por suerte para nosotros hay bellezas que se traslucen aún así, tapadas. No puede ocultarse ciudad situada sobre la cima de un monte, dijo alguien. Y por suerte para nosotros también hay traductores bondadosos que sí hacen bien su trabajo.
Los rusos aman a Pushkin porque Pushkin les regaló y les construyó el idioma. Sin Pushkin los rusos no tendrían literatura. Él fue el primero en escribir en el ruso que se hablaba y no en el alto idioma envarado que se usaba para la escritura; él fue el primero que escribió sobre temas rusos a la rusa. El amor exacerbado de los rusos por su poeta nacional es bastante difícil de comprender para nosotros que no idolatramos a nadie de manera fuenteovejuna por su manera de tratar el lenguaje hasta ese punto de nieve de la idolatría. El ruso de Pushkin parece ser una de las cosas más perfectas y hermosas de la creación: me gustaría aprender ruso a la perfección para desentrañar ese misterio de que Mishas fornidos derramen lágrimas sobre sus barbas al escuchar los versos de Pushkin.
La edición nefasta que me he leído primero de El bandido Dubrovsky (gracias al bibliotecario que me la ha prestado del fondo no prestable) tiene un prólogo escrito por un señor llamado Joaquín de Entrambasaguas (gran apellido para un hobbit). Lo cuento porque él fue el que firmó la orden para que se destruyeran todos los ejemplares de El hombre acecha de Miguel Hernández en el 39, que es el libro que me voy a leer hoy.

Por fuera del libro:
La vida de Pushkin da para escribir una novela a lo Alejandro Dumas padre. Ya os contaré mis partes favoritas, esta vez sólo os dejo lo que Henri Troyat dijo sobre él: «Si hubiera escrito como vivía, Pushkin habría sido un poeta romántico, inigualable en su inspiración. Si hubiera vivido como escribía, habría sido un hombre ponderado, sensible y feliz. No fue ni lo uno ni lo otro. Fue Pushkin.»

El bandido Dubrovsky en ruso

El bandido Dubrovsky en español

Una referencia bonita

Esta entrada fue publicada en Libros, Literatura rusa y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *