El amante. Marguerite Duras

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Citas: Très vite dans ma vie il a été trop tard.

Tout à coup elle sait, là, à l’ins­tant, elle sait qu’il ne la connait pas, qu’il ne la connaitra jamais, qu’il n’a pas les moyens de connaitre tant de perversité. Et de faire tant et tant de détours pour l’attraper, lui il ne pourra jamais.

Toujours j’ai été triste. Je vois cette tris­tesse aussi sur les photos où je suis toute petite. Aujourd’hui cette tristesse, tout en la reconnais­sant comme étant celle que j’ai toujours eue, je pourrais presque lui donner mon nom tellement elle me ressemble.

El amante no es sólo la historia de una niña blanca triste y rara y muerta que se deja poseer por un señor chino triste y rico y vivo que se muere por poseerla, que como todos sabemos es lo único que hace falta para terminar capitulando ante lo que se desea. El amante es un libro contra la madre, una madre loca (la madre que aúlla en el desierto de su vida) que idolatra al hijo putrefacto y cruel en detrimento del hijo débil y retrasado y de la hija doliente y enferma de melancolía. El amante es un libro crecido contra una familia de ésas que incitan a la huida, la escritura o el suicidio como dice Juana Salabert, escrito por la anciana alcohólica y devastada que mira maravillada a la distancia a la niña que antes fuera, una niña que se crió encerrada en el panteón vicioso de una familia muerta y tuvo que crecerse a la fuerza una fortaleza de escritura para no sucumbir al dolor y al abandono. El amante no es un libro sobre el placer sino un libro sobre los dolores familiares; El amante no es un libro sobre sexo escandaloso sino un libro sobre el daño y la tristeza y el desamparo; El amante no es un libro sobre el amor sino un libro sobre la locura.
Marguerite Duras monta rara y hermosa su escritura, retuerce y retruca la sintaxis constantemente, como una película de Godard y no como una de sus propias películas, como si una amiga entre alcoholes te contara las lentas confidencias escalofriantes que siempre llevara guardadas consigo hasta hoy que te las desmembra elegantemente con cadencia hipnotizadora. La belleza del texto de El amante es otro síntoma de esa enfermedad que aqueja a la Duras de dejarse arrastrar por la desolación de la tristeza. Aunque a quién no le fascinan aunque sean momentáneamente los abismos, más si son ajenos. Como dice Julia Kristeva, los textos a la vez cautivantes y mortíferos de la Duras son devastadores para los frágiles.
Y por qué no sería El amante un libro sólo sobre sexo si el amante lleva a la niña a su picadero-bulín-meublé-garçonnière y se crea entre ellos esa relación atormentada y pasional y prostituta (porque el amante paga la entrega de la niña) con escándalo por la edad y por la raza incluido, por qué no sería El amante sólo un libro sobre el amante que desvirgó a Marguerite Duras en Saigón. Porque qué es el erotismo sino una manera desgarrada de agarrarse a la vida. Qué es el erotismo sino una manera altanera de desgregarse de la madre. Qué es la quinceañera de los zapatos de lamé y el sombrero de hombre acodada en la barandilla del transbordador sino un animal noble, terrible, salvaje, furibundo a la espera de que algo se desprenda del mundo y venga hacia ella, un animalito hambriento de vida que grita desde su dolor que alguien venga a rescatarlo. Qué es el chino millonario en su Morris Léon-Bollée sino el lector impotente que sucumbe a la canción de la serpiente, que quiere bañar y dar de comer y hacerse cargo de la niña sin saber que su hambre no puede saciarse porque la niña ya está muerta. Y es que el deseo que nunca se realiza acaba por enquistarse en forma de tristeza. Dentro de la niña, crecida al costado de la locura de la madre, la idea de la salvación siempre fue imposible, se le truncó la esperanza hace tiempo y por eso se entrega al placer por el placer, al placer que no es respuesta ni catarsis ni salvación, sólo fuente de más dolor. Y ceder a la desesperanza, darla siempre por descontada, eso es la locura. Hay que leer El amante con hambre por vivir o te devora el corazón y, sobre todo, hay que leerlo con alguien a mano que nos abrace fuerte después y nos diga que no, que no estamos muertos y que somos buenos.

Por fuera del libro:
¿Por qué arrasó Marguerite Duras en las Francias y en los planetas con este librito pequeño y doliente, con estas confesiones de alcohólica que sólo en su edición francesa ha vendido dos millones y medio de ejemplares? ¿Por qué esta señora complicada y tan difícil de tratar que en 1984 cuando publicó El amante ya tenía 70 años escribía una y otra vez distintas versiones de su vida? Contádmelo vosotros. Por qué Marguerite Duras parece más ficción que sus ficciones: creció en Indochina, estudió en la Sorbona, perteneció a la Resistencia francesa y François Miterrand la salvó cuando estuvo a punto de ser apresada por los alemanes, fue expulsada del PC en los 50, escribió uno de los guiones emblemáticos de la Nouvelle Vague (Hiroshima mon amour), se la ensacó en la Nouvelle roman, siempre alcohólica y autodestructiva, fue dramaturga de prestigio y terminó sus días con un amante que era 40 años más joven que ella.

El amante en francés

El amante en español

Una referencia bonita

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