Cumbres borrascosas. Emily Brontë

Cumbres borrascosas. Emily Bronte

Una cita: If all else remained, and he were annihilated, the Universe would turn to a mighty stranger. I should not seem part of it.

Heathcliff es oscuro y extranjero, así que reconcentradamente convoca lo desconocido, lo que llega de fuera, lo que da miedo por distinto, el desorden. Earnshaw padre lo trae bajo el gabán como un regalo precioso de Liverpool, ciudad portuaria, lejana y de frontera, a Cumbres borrascosas, ese lugar azotado por el viento y la desconfianza. Por eso lo maltratan y lo patean y así por rencor de manso cordero (porque Heathcliff es un niño bueno) se vuelve malvadísimo y vengativo; a mí siempre me pareció una personificación del instinto, de las ganas de ser lo que se es, de la animalidad que cuesta aceptarse de uno mismo, como el diablo del tarot. Me gusta tanto esa parte de la novela en la que Heathcliff acaba de llegar a la familia y todos lo miran con asco menos Catalina, la niña de los ojos de su padre, la que molesta porque canta y baila y es bonita y de pie ligero y sabe montar todos los caballos de la cuadra, quien atesora al gitanillo, se escapa y se ensucia con él en los páramos y todas esas cosas que se hacen a campo traviesa. Eso, sí, es lo que más me gusta de Cumbres borrascosas: los niños maltratados que se construyen universos de yerbas y bichitos. Eso y la imagen del violín encargado por el primogénito que llega roto a la respetable casa familiar porque el padre prefirió guardarse de recuerdo de la ciudad al diablillo con churretes alias su gozo. Ellen Dean, ese monstruo de soberbia pasmosa que se pasea palmatoria en mano por todo el libro sembrando paciente cizaña y organizando las desgracias y haciendo su sacrosanta voluntad, (¿no os da miedo que le diga a su patrón recién estrenado, ese desvalido de Lockwood, que se cena a la hora a la que ella considera que se debe y no a la que él desea? Pues a mí sí. Una señora Fairfax haría falta en esa casa para sembrar amor) acuesta a Heathcliff recién llegado en el hueco de la escalera como si fuera Harry Potter y se pasa la vida dándole pellizcos y metiéndole ideas malignas en la cabeza.
Chesterton dijo que era tan inhumana Cumbres borrascosas que bien lo podría haber escrito un águila. Ojalá hubiera sido un águila, porque la maldad verdadera existe y anda más que volando por el cielo entre los fogones y se crece en los suelos encerados. No es muy buena idea leer Cumbres borrascosas en verano. Es un libro para el invierno, bajo el calor su depravación se hace insoportable, no tienes manta bajo la que guarecerte del horror. Y esta vez no miento si digo que no, que no es una novela de amor, pese al Yo soy Heathcliff o ese Me amabas, ¿qué derecho tenías entonces de abandonarme? El único que ama en todo caso es Heathcliff, porque para él amar es mejorarse las maneras y progresar, subir de categoría, encontrar un lugar en el mundo, comulgarse el alma con su parte luminosa Catalina. Porque si lo de Heathcliff y Catherine es amor verdadero me pego un tiro en la rodilla buena; si lo de Heathcliff y Catherine no es una metáfora me ahogo en el Paraná la próxima vez que lo visite. Catherine se queda sin vida porque reniega de Heathcliff, que es como decir su ser salvaje y libre, se va pudriendo al autoinmolarse al orden y a lo que debe seguir siendo como debe ser porque es así como debe ser.
Cumbres borrascosas es violencia pura, un tratado sobre la maldad, sobre el exilio, sobre la renuncia, un libro lleno de personajes (arquetipos asalvajados y pisoteados ánimas y ánimus y cuatro cámaras tiene la psique del señor Earnshaw) arrastrados a la amargura y a la autodestrucción por los tejemanejes de un Iago doméstico con cofia y acento de Yorkshire. (Elena Dean, esa arpía, representa para mí las mutilaciones a las que hay que someterse para alcanzar la respetabilidad social.) Emily Brontë es una maestra, eso sí, para conseguir desasosegarnos el espíritu y dejarnos pegoteados al libro para siempre. Los que nos quedamos encandilados con este horror maravilloso de la literatura tenemos una versión de bolsillo manoseada que llevamos de vez en cuando de paseo, me consta. La mía la pinté con témpera azul por fuera de lo feísima que era la portada.

Por fuera del libro:
Las Brontë, ésas de los pulmones consumidos, para mí que veían a los señores en pintura o a través de los visillos de la ventana del saloncito de su casa, montados en sus cabalgaduras, derechitos y pintureros bajo sus sombreros mientras se empachaban de poemas de Lord Byron. Si no no se explica esa concepción mefistofélica que tienen de lo masculino, el señor de la literatura las bendiga y las confunda, porque así nos quedamos las niñas lectoras años esperando el arrebato masculino que raramente llega. Cuando Emily Brontë murió encontraron todas las primeras críticas de Cumbres borrascosas guardaditas, merece la pena leerlas.

Cumbres borrascosas en inglés

Cumbres borrascosas en español

Una referencia bonita

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5 respuestas a Cumbres borrascosas. Emily Brontë

  1. Nieves dijo:

    Después de tantos años, es como si el fantasma del libro se me hubiese aparecido urgiéndome para que lo relea. Me han gustado mucho tus palabras llenas de pasión. Gracias por ellas.

  2. Leí este libro mientras preparaba oposiciones, en la soledad del aislamiento y como muy bien señalas tu en invierno. A mi me encanta la literatura de terror pero JAMAS he leído un libro con una atmósfera tan opresiva como la que crea Bronte. Un libro impresionante. Cuando estudiaba Erasmus en Leeds tuve la oportunidad de visitar la casa de las hermanas Bronte y el lugar en el que se inspiro Charlotte para escribir tamaña obra maestra.

  3. Michaell Herrera dijo:

    Una pregunta, yo tengo el libro, y querido leero varias veces pero desafortunadamente, no le entiendo, quien narra? Es una obra clásica y muy buena pero no logró entenderla, alguien me puede dar un consejo de como leerla o comoentenderla, nunca salgo del capítulo 3 y leo lento, despacio, analizó, pero aún así, no

  4. Paco dijo:

    ¿De verdad es tan mala Elena Dean? No me lo pareció, sólo busca terminar con los problemas, y a Cathy (hija) la quiere como si fuera suya. Y por cierto, aquí a lo mejor me pueden responder una duda: ¿por qué tengo una versión en la que casi todos los nombres están en español? (Catalina, José, Elena)

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