Bariloche. Andrés Neuman

Bariloche_Andres_Neuman

Citas: Dios santo, cómo podía haber tanta, tanta mierda.

El sexo se hace solo, sin nosotros, el sexo se ejecuta a sí mismo.

Desde esa vez mi vida va así medio lismoneando cachitos de ese sentimiento.

Qué gran librito triste, Bariloche. Qué manera de decir la de Neuman a sus 22 años de entonces (no he querido leer nunca ninguno de sus otros libros, me da miedo que no me azoren lo mismo que éste, o peor, que me parezcan horribles, que yo soy muy dada). Bariloche es como una trituradora gigante en la que hubiesen metido muchas referencias desordenadas y muchas habilidades literarias ajenas que luego salieran devueltas por otro caño como una materia compacta y limpia. Qué maestría de pescado vivo que nadando en una pecera chiquita vislumbra el océano, qué monstruo penal Demetrio Rota, el basurero rionegrino ex-relojero que hace puzzles. Cuánto tango, pero tango uruguayo y no porteño, de ése que sí se rechifla en su tristeza sin que lo miren los turistas, de ése que dice las verdades más baratuchas y te conmueve a tu pesar. Cuántas cosas inmensas caben en un librito tan chico: la rosa disecada sobre la mesa del Petiso, el camarero que por respeto se cambia la pajarita del trabajo por la corbata de duelo, el olor a soga del linyera, la insoportable y hermosa simplicidad del Negro, la carta arrabalera que Verónica echa por debajo de la puerta, una muchacha pelirroja en camisón sentada sobre un tronco esperando, el hijo que queda huérfano en el momento en el que tiene que empezar a ser padre de sus padres y queda por siempre desvalido.
A veces basta un libro, qué sé yo. Yo desde luego no quiero leer más nada de Andrés Neuman.

Por fuera del libro:
En la primera página de todos mis libros pongo la ciudad en que los compré o me los regalaron y la fecha. Así sé que tengo Bariloche desde Granada, enero del 2000. En esa época vivía cerca de Puerta Real, donde me gustaba (y me gusta todavía cuando voy) sentarme en los bancos alrededor de la fuente de las Batallas. A veces, allí sentada, veía pasar a Neuman con su pinta desvalida de entonces, que seguramente ya no tenga; me daban ganas de ir a decirle cuánto me había gustado su libro, pero nunca lo hice. Pasaron los años y viví en Bariloche, viví en Buenos Aires, conocí todos esos sitios de los que habla Neuman en su libro, y la prueba de que me sedujo es que a veces recordé fugazmente a sus basureros mientras andaba por Independencia (que obviamente hace mucho que dejó de ser la Independencia de Bariloche), que a veces frente al lago Gutiérrez intenté medir mis recuerdos mientras se construían con lo que recordaba de los recuerdos de Demetrio Rota. Nunca había vuelto a leer Bariloche, ha estado metido en una caja años. Hoy lo recordé y lo busqué y lo leí para esperar que me bajara la fiebre, gran mérito del libro ahora que ando enemistada con mi argentinidad adquirida. No he dejado de preguntarme cómo fue posible que sin que yo conociera ni Chacarita no los amancays ni la estación Lacroze ni el Nahuel Huapí pudiera Neuman transmitirme tan exactamente eso que luego yo misma vi con el mismo desvalimiento desvalido pero bien plantado de Demetrio, el exiliado.

Bariloche en español

Sur de Homero Manzi y Aníbal Troilo

Una fotito de Bariloche

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5 respuestas a Bariloche. Andrés Neuman

  1. ivana dijo:

    Acabo de leer el libro y me gustó mucho, coincido con tu comentario, pero no acabo de entender si te ha gustado o no

  2. Marcelo Z dijo:

    No entiendo aun por qué leí tu reseña y fui a buscarlo. Quizás sea porque no quería abordar a Neuman desde su último trabajo. Quizás porque Bariloche ya no llama mi atención, desde que en los últimos años se ha convertido en una ciudad populista y sucia, sin ese dejo de antaño que me solía agradar. Ojalá no estés equivocada. Ojalá no te sientas tan extraña en esta tierra la próxima vez. Pues habrá próxima vez. Saludos desde el Cono Sur.

    • Loulou Lee dijo:

      ¿Leiste el libro, entonces? Yo no viví en la ciudad, vivía en la montaña y Bariloche era ya todo ruido. Pero el libro de Neuman habla mucho de Buenos Aires también, casi más que de Bariló.

  3. An dijo:

    Casualidades de la vida. Buscando una reseña de este libro encontré la tuya.
    Lo compré en Granada ayer. Suelo leer donde tú leías. Es más, ahí suelen poner, como ya sabrás, la bonita feria del libro y la del libro de ocasión todos los años. Un gran rincón para la lectura es la Fuente de las Batallas. Me quedo por aquí. Precioso blog.
    ¡Y preciosa casualidad!

    Un abrazo fuerte.

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